La Revista Nº4, 2002 – Organo de Difusión del Departamento de Extensión de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, pags. 2-5

Globalización: ¿Empobrecimiento lingüístico
o plurilingüismo enriquecedor?

Silvia Helman de Urtubey
Prof Titular de Lengua Francesa
Dir.  Maestría en Didáctica de las Lenguas
Responsable de las secciones Lingüística
e Investig.  Centro Estudios lnterculturales

Deseo abordar este tema “hic et nunc”, desde mi aquí y ahora, es decir como docente de lenguas extranjeras, específicamente francés lengua extranjera, en Tucumán, pequeña provincia de este controvertido extremo sur de Latinoamérica que es nuestro país, Deseo, sobre todo, compartir con los lectores de esta revista, una serie de reflexiones, de preguntas y de dudas acerca de cómo veo la globalización en relación a la cultura, especialmente a las lenguas / culturas, en los albores de un nuevo siglo.

La palabra globalización considerada en términos de economía como “libertad de mercado”, en América Latina y en Argentina especialmente, sólo ha promovido la privatización a ultranza de bienes de producción y de servicios y la flexibilización laboral, con el resultado nefasto que todos conocemos: desempleo, destrucción de la familia, aumento de la mortalidad infantil y de la desnutrición, escuela pública sin clases porque los maestros están en huelga, luchando por su dignidad y solicitando un sueldo justo, jubilados en manifestaciones protestando por servicios sociales inexistentes porque el propio estado favorece el pago en negro y deja de lado a los más necesitados... Me pregunto: ¿es esto la “globalización”?  Si es así, no existe el libre mercado sino la ley de la selva: el triunfo de los más fuertes y el aniquilamiento paulatino de los más débiles.  Argentina está plegada a este modelo.

El Dr.Gerardo Álvarez 1,  en la mesa panel Mundialización económica, ¿mundialización cultural? organizada por el Centro de Estudios Interculturales de la Facultad de Filosofía y Letras (UNT) en abril de 1998, en coincidencia con Noam Chomsky 2,   dijo con razón que la supuesta globalización es una “nueva época imperial en la cual el club de los banqueros del mundo desplazan sus capitales de un lado a otro, para su propio beneficio”.  Álvarez afirma que el saber y el acceso al saber se convirtieron en una “mercancía”, como lo prueban las políticas neoliberales de buena parte de las universidades latinoamericanas; la música, el arte, la literatura, el cine, también son considerados “objetos mercantiles”.

Esta visión se opone a promesas políticas de cambio, que hasta el momento nunca se cumplieron.  En 1998 se aprobó la conferencia Intergubernamental sobre Políticas Culturales para el Desarrollo, organizada por las Naciones Unidas en Estocolmo 3  cuyos objetivos son:
 

  •  convertir la política cultural en un componente clave de la estrategia de desarrollo;
  •  promover la creatividad y la participación en la vida cultural;
  •  reforzar las medidas de preservación del patrimonio y promover las industrias culturales;
  •  promover la diferenciación cultural y lingüística en la sociedad de la información;
  •  aportar recursos humanos y económicos al desarrollo cultural.

  • Si todos estos postulados llegaran a concretarse (permítaseme dudar con la experiencia de tantas promesas incumplidas en nuestro país), entonces sí podemos tener esperanzas de que algún día se podrá lograr un mundo mejor.  Pero seguramente estos cambios tendrán que ir de la mano de una política más humanizada, menos monetarizada, menos individualista, acompañada del trabajo de hombres y mujeres comprometidos (adultos mayores, adultos activos, jóvenes ... ) con vocación de servicio, con imaginación y con ganas de impulsar cambios sociales profundos.

    Ahora bien, ¿qué sucede con las lenguas en este mundo globalizado, sobre todo en nuestro país?.  Podría pensarse que globalizar implica pluralidad, universalidad.  Y bien no, en lo concerniente a las lenguas, la tendencia actual, mayoritaria en Argentina, es una total y absoluta restricción al aprendizaje de una sola “lengua extranjera”.  “A un mercado mundial unificado corresponde un pensamiento unificado”, dice Álvarez, con todo el peligro que esto trae aparejado.

    Es sabido por todos que las lenguas nacen, evolucionan y mueren con las sociedades en las que aparecieron, pero al final del siglo XX el ritmo de su desaparición marcada por la “globalización financiera mediática” (Internet) 4  se volvió crítico: Ranka Bjeljac-Babic  5  dice, en un artículo de la revista Correo de la Unesco, que las 6000 lenguas que hoy existen en el mundo son un “patrimonio en peligro”.  “Diez lenguas mueren cada año en el mundo y con ellas desaparecen otros tantos tesoros culturales.”

    Esta destrucción en pos de una supuesta “simplificación” obedece a criterios políticos absolutamente mezquinos:  falta de presupuesto en educación; prácticas de “facilismo” 6  en planes educativos que llevan a “suprimir lenguas extranjeras” (salvo el inglés, evidentemente) en lugar de sumar la enseñanza de lenguas autóctonas a otras lenguas extranjeras, aún las no tradicionales; falta de información en cuanto a nuevos postulados científicos en psicolingüística que prueban que el cerebro humano desarrolla más capacidades cognitivas cuanto más lenguas aprende.  Si la especie humana se convirtiera en monolingüe, nuestro cerebro se vería afectado y podría perder parte de la creatividad lingüística (innata, según algunos psicolingüistas)

    Los noroestinos, muy especialmente los santiagueños, sabemos muy bien de qué manera durante siglos se fue matando de a poco la lengua quechua 7,  raíz de nuestra identidad aborigen, que para muchos de los habitantes de esas provincias era la lengua materna 8.  En Santiago del Estero, mi patria chica, se ha perdido casi totalmente el quichua como lengua hablada, debido a la deculturación y al “desprecio” por todo lo que no fuera hispano (o europeo, de últimas). Lo aborigen era (y para muchos sigue siendo, por desgracia) sinónimo de “incultura, pobreza”, “marginalización”.

    Sin embargo, se comienza a notar en nuestras provincias un resurgimiento de los estudios e investigaciones acerca de lenguas aborígenes, en proyectos de enseñanza bilingües, como enjundiosos esfuerzos por conservar nuestro patrimonio identitario. En la Facultad de Filosofía y Letras se enseña el quichua, a partir de 2000, dentro de un proyecto de Lenguas aborígenes y extranjeras para la comunidad, que tiene bastante aceptación e interesados de todas las edades.  Debo destacar también la reciente publicación en la colección Diálogos de la Facultad, del libro El quichua de Santiago del Estero.  Gramática y vocabulario, del profesor Jorge R. Alderetes, escrito con solvencia científica y vasta experiencia docente.

    El apoyo que la sociedad presta a las prácticas reduccionistas, se debe muchas veces, en nuestro país, al hecho de ignorar los beneficios del plurilingüismo en general y de lo que significa la enseñanza / aprendizaje de una lengua, en particular.  Para los que conocen el tema, es evidente que el aprendizaje de idiomas supone el desarrollo de distintos tipos de “competencias”: lingüísticas, textuales, discursivas y culturales.  Por ejemplo, se puede hablar, escribir, comprender y expresarse muy bien en una lengua extranjera (francés, por ejemplo) pero también es posible que se estudie al mismo tiempo la comprensión del texto escrito en inglés, en portugués o en italiano, etc., o bien que se practique la lengua oral solamente para “entender” lo que un hablante nativo dice, sin llegar a “producir” textos en lengua extranjera, puesto que se puede responder (o tomar notas, o hacer preguntas) en lengua materna.
    La intercomprensión de lenguas latinas, es una práctica en boga en universidades europeas, dado -como bien se sabe- el parentesco de todas ellas por haberse formado a partir del latín.  También sucede lo mismo en América latina, entre hispanohablantes y lusohablantes ¿no es acaso lo que pasa cuando comunicamos con nuestros vecinos brasileros?  Utilizamos una “interlengua” (portuñol) o bien cada uno habla su lengua e interpreta la del otro. Y la comunicación se establece, aún cuando no haya un perfecto conocimiento de los dos idiomas.  Reflexionemos en las palabras de Umberto Eco 9  refiriéndose al multilingüismo europeo: “Una Europa de poliglotas no es una Europa de personas que hablan con facilidad muchas lenguas, sino, en el mejor de los casos, de personas que pueden encontrarse hablando cada uno su propia lengua y entendiendo la del otro, que no sabrían hablar de manera fluída, pero que, al entenderla, aunque fuera con dificultades, entenderían el “genio”, el universo cultural que cada uno expresa cuando habla la lengua de sus antepasados y de su propia tradición.”

    En el mundo actual, la revolución de las comunicaciones y la inmediatez de la información hacen que se necesite cada vez más una comunicación “de primera mano” y no a través de traducciones o de intérpretes, que no siempre se encuentran cuando se necesitan y no siempre son una garantía de fidelidad al pensamiento del autor.  La relación entre el emisor de un mensaje escrito y un lector debería poder establecer lo que Marc Souchon 10 , llama “una estrecha comunicación entre dos individualidades” a través de ese objeto semiótica que es el texto.
    Esta comunicación permite lo que se llama el “diálogo de culturas”, ya que las lenguas intrínsecamente vehiculan cultura, entendida como prácticas sociales y discursos construidos sobre esas prácticas 11.  El lector, en su rol de “sujeto interpretante” de las representaciones que el emisor tiene sobre el tema expuesto y que aparecen en el texto a través de marcas lingüísticas y semióticas, moviliza también sus propias representaciones acerca del mismo tema y comienza así ese fluido contacto (enriquecedor por cierto) entre individuos que pertenecen a socioculturas diferentes, a veces muy alejadas unas de otras.
    En lo concerniente a la clase de lengua extranjera en medio institucional, ésta es al mismo tiempo un instrumento de comunicación y un objeto de estudio, al cual se accede por mediación de un profesor, “mediador” 12  entre la cultura materna y la extranjera, estratégicamente situado entre un universo conocido y lo exterior y lejano.  Vista de esta manera, la clase de lenguas extranjeras es un espacio intercultural en el que juegan representaciones sociales de ambas culturas, que el profesor ayuda a develar.  13

    ¿Por qué entonces reducir las posibilidades de intercambio a una sola lengua extranjera? ¿No sería acaso más enriquecedor y contribuiría a la formación de profesionales mejor preparados, enseñar más de una lengua aborigen y extranjera?.  En mi opinión, todo universitario argentino, tanto en los estudios de grado como en el posgrado, debería aprender obligatoriamente lenguas aborígenes y/o extranjeras, de acuerdo a las necesidades de la carrera elegida.  Ningún universitario en el mundo actual se queda con su lengua materna y solamente una lengua extranjera.  En EEUU, por ejemplo, el español ha pasado a ocupar el primer lugar entre las lenguas extranjeras, seguido por otras lenguas europeas como el francés, el alemán, el italiano.  En Francia sucede lo mismo, se convive con el plurilingüismo y en las escuelas se enseñan varias lenguas: inglés, español, alemán, italiano, etc.
    Situándome desde mi profesión, en la clase de francés lengua extranjera, ¿como veo yo el fenómeno de la globalización y de la relación lenguas / culturas? ¿Se trata sólo de aprender una lengua para comunicar por Internet, o personalmente en los viajes, o para comprender una película de la TV o del cine?  Evidentemente no.  Adhiero a la posición de aquellos  14 para quienes el lenguaje no es sólo “un instrumento de comunicación sino también un orden simbólico en el cual encuentran fundamento las representaciones, los valores y las prácticas sociales, y que permite a una sociedad construir su visión del mundo y su identidad”.

    Estudiar una lengua extranjera supone, por supuesto, adquirir ciertas competencias de comunicación básicas: leer, escribir, hablar, comprender el escrito y el oral en interacción.  Pero también es mucho más que eso: es acercarse a la cultura del otro, es aprehender otra manera de ver el mundo, es entrar en contacto con textos, con autores, con diferentes maneras de pensar, y no -como creen algunos- con el objeto de copiar modelos extranjerizantes, ni de someternos, ni de ser “colonizados”, sino muy por el contrario, con la intención de comprender la diversidad, la “alteridad” u “otredad” como dicen algunos, a partir de una reflexión crítica sobre nuestra propia lengua-cultura, es decir a partir de nuestra identidad.
    Retomo, para concluir, las ideas principales que quise transmitir en este trabajo.  Si bien es cierto que el fenómeno de la globalización es una dimensión permanente del desarrollo de las sociedades de este fin de siglo, no es menos evidente que tal como en este momento se la practica produce sistemáticamente la desigualdad entre los pueblos, por lo cual en la medida en que a cada uno le corresponda en su nivel de decisión (si es que lo tiene!), se debe tener en cuenta las necesidades sociales y de ningún modo únicamente la economía de mercado de un liberalismo salvaje que roe de a poco la dignidad del hombre.

    Por ello sostengo, como profesora de lengua extranjera, que no entiendo la globalización como la unificación de lenguas /culturas en una única “lingua franca” como se está tratando de imponer a todos los pueblos del mundo. muy especialmente a América latina.  Las ciencias del lenguaje, especialmente la psicolingüística, han probado sobradamente los beneficios que proporciona para el cerebro humano, tomado especialmente en la niñez, el aprendizaje precoz de lenguas, sin descartar que pueden aprenderse y desarrollarse facultades inherentes al lenguaje en otras edades, aún en la adultez.

    Nos falta en Argentina una toma de conciencia de que somos realmente un país con orígenes y con vocación plurilingüe, desde el momento que existen lenguas aborígenes vigentes sobre todo en zonas de frontera, donde se habla especialmente quechua, toba, wichi, guaraní y portugués.15   Pero están también las lenguas de inmigración como el italiano, el árabe, el hebreo o el idish, el coreano actualmente, que son, para un elevado porcentaje de nuestra población, la lengua “materna”, la que se habla en la casa, la que hablan los bisabuelos, los abuelos, quizás los padres.  De ahí la necesidad de institucionalizarlas incorporándolas a la enseñanza oficial, como “lenguas extranjeras”.

    Cuantas más lenguas podamos aprender, más afirmados estaremos en nuestra propia lengua, aunque esto pueda parecer paradójico. Podremos comunicarnos mejor porque estaremos en condiciones de comprender con lucidez no sólo nuestra propia lengua sino las otras lenguas/ culturas y si se nos presenta la ocasión, manejarnos en un plano de igualdad, demostrando que sabemos, que somos lúcidos y que no se nos engaña: “des partenaires à part égale”, porque estaremos en condiciones de analizar el discurso de los otros, de argumentar con ellos y de no dejarnos engañar.

    Conocer al otro nos ayudará a aprender a convivir y a enriquecemos con lo diferente, lo cual de ningún modo quiere decir perder la identidad cultural.  Un proverbio africano dice así: quand tu no sais pas où tu vas, souvienstoi d’où tu viens. 16  Por eso también el gran maestro quichuista santiagueño, Domingo Bravo decía: los pueblos pueden ser mancillados, pero mientras tengan en alto su cultura, difícilmente serán dominados.
     
                                                                                                                  
    Silvia Helman de Urtubey
    Prof Titular de Lengua Francesa
    Dir.  Maestría en Didáctica de las Lenguas
    Responsable de las secciones Lingüística

    e Investig.  Centro Estudios lnterculturales


    Bibliografía

    Alderetes, J. (2001): El quichua de Santiago del Estero, colección Diálogos, Facultad de Filosofia y letras, UNT.

    Alvarez, G. (1998): citas tomadas de la participación del Dr. Alvarez en la Mesa panel: Mundialización económica, Estudios Interculturales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT en marzo de 1998, en el Centro Cultural Eugenio F. Virla.

    Amin, S. (1997, Trad.): Los desafíos de la mundialización, Siglo XXI editores, Méjico.

    Bjeljac, R. et Breton, R. (1997): Du langage aux langues, Gallimard, Francia.

    Bjeljac-Babic, R. (2000): “6000 Langues, un patrimoine en danger, en Courrier de l’Unesco nº avril 2000.

    Chomsky, N. (1 997): El nuevo orden mundial (y el viejo), Crítica, España.

    Hagége, Cl. (1992): Le souffle de la lengua.  Voies el destins des parlers d’ Europe, Ed. Odile Jacob, Paris.

    Helman de Urtubey, S. ( 1997): “De la lengua a la cultura: la clase de lenguas extranjeras como construcción de un espacio de representaciones contrastivas”, en Actas del Congreso de Idiomas Extranjeros en el Nivel superior, Facultad de Filosofia y Letras, UNT.

    Portela, E. (2000): “Culture clonée et métissage”, en Courrier de I’Unesco, nº avril 2000.

    Revista Dialogues et Cultures nº 44: De la diversité- juillet 2000, FIPF, Paris.

    Revista Dialogues nº 13 -août 2001- Ambassade de Francia en Argentine.

    Diario: La Gaceta, editorial del 28 de julio de 1998, S.M. de Tucumán.
     
     
     



    NOTAS

    1    Lingüista chileno-canadiense, docente, investigador de la Universidad de Concepción (Chile) y de la Universidad Laval (Quebec, Canadá).  Ha dictado numeresos cursos de posgrado en nuestra Universidad, integrado mesas panel y asesorado al grupo de investigación del CEI (FFyL.UNT) a partir de 1988.  Es profesor invitado de la Maestria en Didáctica de las Lenguas (español, francés o inglés) de la F.F y L. (UNT).
    2  N.Chomsky (1 997: 344):  “Las reglas básicas del orden mundial son como han sido siempre: el imperio de la ley para el débil, el de la fuerza para el fuerte; los principios de 'racionalidad económica' para los débiles, el poder y la intervención del estado para los fuertes”.
    3   La Gaceta, editorial del 24 de julio de 1998.
    4   R. Bjeliac-Babic (2000, op.cit): 'Una lengua que no es utilizada en intemet 'no existe más' en el mundo moderno.  Está fuera de circuito.  Está excluida del 'comercio'.
    5    R. Bjeljac-Babic es docente/investigadora de la Universidad de Poitiers (Francia).  Ha dictado en 2000 conferencias en la F.F. y L. (UNT), en el Dpto. de Francés, con el auspicio de la Embajada de Francia.
    6   Aún en los estudios de posgrado de la UNT, salvo honrosas excepciones -minoritarias por supuesto-, se mantiene la obligatoriedad de una sola lengua extranjera: el inglés. ¿Qué podemos esperar de los otros niveles de enseñanza?.
    7  El quechua y las lenguas kurda y berebere, son actualmente lenguas minoritarias en el planeta.
    8  Se puede considerar 'lengua materna' a la lengua hablada en el hogar por los padres, la familia, sería lo que algunos lingüistas llaman 'lengua primera' (L1), el quichua en este caso, para distinguirla de las aprendidas en la escuela: el español (L2) hablado en la comunidad, en el trabajo, lengua de la 'cultura dominante'.  Las otras lenguas enseñadas pasarian a ser L3, etc, En el caso del quichua, la lengua materna (L1) pasó a ser desprestigiada, atrofiada, y casi olvidada, hasta casi perderse por falta de uso funcional y social sobre todo.  En Francia pasó lo mismo con las lenguas regionales (breton, provenzal, etc) en relación al francés estándar, aunque actualmente se hace esfuerzos para que resurja su uso pleno.  Algo similar sucede con la lengua de los inmigrantes: les 'beurs' (hijos de árabes) de segunda o tercera generación ya no hablan árabe, ni lo leen o escriben.
    9  Umberto Eco (1999), La búsqueda de la lengua perfecta, Crítica, Barcelona.
    10  Marc Souchon, lingüista francés, docente/investigador de la Universidad de Franche-Comté y del Centro de Lingüística Aplicada de Besançon, Francia.  Dictó numerosos cursos de posgrado en la F.F. y L. de la UNT, dirige tesis de doctorado en co-tutela con la UNT.  Es profesor invitado de la Maestría en Didáctica de las Lenguas (español, francés o inglés) de la F.F y L. de la UNT.
    11  Cf. Patrick Charaudeau, “L’interculturel: nouvelle mode ou pratique nouvelle?” en Recherches et applications nº spécial du FDLM, fev-mars 1987.
    12   Cf. Geneviéve Zarate, Représentations de l’étranger et didactique des lenguas, Paris, Didier, 1993.
    13   El concepto de “representación social” es una idea clave en las ciencias humanas, postulada por el sociólogo Durkheim y desarrollada en Francia por Serge Moscovici.  Denise Jodelet (1994) lo define como “una forma de conocimiento, socialmente elaborado y comparado, que tiene un objetivo práctico y que contribuye a la construcción de una realidad común a un conjunto social.”
    14  Ladmiral,1989:95 – La communícation ínterculturelle, Nathan, Paris.
    15  Esta enumeración no pretende ser exhaustiva ni valorativa.
    16  “Cuando nosabes adonde vas, recuerda de dónde vienes”.
     
     
     
     



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