Cómo citar esta página:
Lelia Inés Albarracín, Jorge R. Alderetes, María Teresa Pappalardo (2001) Comunicación y Exclusión: el caso de las comunidades bilingües minoritarias. En  II  JORNADAS DE PERIODISMO Y COMUNICACIÓN, "Entre lo Global y lo Regional. Desafíos y Estrategias Comunicacionales", 15 y 16 de Noviembre de 2001, Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, Santa Rosa, La Pampa.
 

Comunicación y Exclusión:
el caso de las comunidades bilingües minoritarias
Lelia Inés Albarracín
Jorge Ricardo Alderetes
Asociación Investigadores en Lengua Quechua
adilq@hotmail.com
María Teresa Pappalardo
Institución Cultural Alero Quichua Santiagueño

 
 
 

INTRODUCCIÓN:

En la República Argentina, la imposición del castellano como única lengua oficial es el símbolo de una ideología que ha conducido a la exclusión social y cultural de aquellos ciudadanos que conservan las tradiciones de los pueblos originarios de América. Así, en manos de la sociedad dominante, la lengua - vehículo de transmisión de saberes culturales –  se transforma en una herramienta de poder y permite establecer desigualdad entre los habitantes de un mismo país. Las lenguas vernáculas, consideradas como lenguas de estatus inferior, se hallan en peligro de extinción y sus hablantes constituyen grupos marginados social y económicamente, de allí la necesidad de plantear estrategias para confrontar con la cultura dominante, que desprestigia y excluye  las culturas ancestrales.  Es el caso de la lengua quichua  , que fuera el idioma oficial del imperio incaico, y que aún se conserva en algunas provincias del Noroeste Argentino, particularmente Santiago del Estero sobre la que centraremos nuestro trabajo.
 

EL MARCO SOCIO-ECONÓMICO

No hay cifras oficiales respecto de la cantidad exacta de quichuahablantes, pero se estima que en Santiago del Estero hay alrededor de 160.000 hablantes. Aparece aquí un primer signo de exclusión: en los censos oficiales de población nunca se incluyeron indicadores etnolingüísticos y en la edición 2001 del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, en la segunda pregunta de la cédula censal del INDEC  , se interroga por la pertenencia a una de diecisiete etnias posibles, pero no se indaga por la lengua materna de los entrevistados.
Si bien la mayor concentración de vernáculo hablantes se registra en la provincia de Santiago del Estero, cabe señalar que una significativa cantidad de quichuistas   está dispersa a lo largo del país, sobre todo en los grandes centros urbanos. De hecho, más del 50% de los santiagueños vive fuera de su provincia, lo que confiere características de éxodo a esta emigración interna.
El área quichuahablante santiagueña es una de las regiones más pobres del país. Los siguientes indicadores básicos para esta provincia muestran las consecuencias de la exclusión económico-social: la tasa de mortalidad infantil alcanza el 29%; los hogares con necesidades básicas insatisfechas son el 33,6%; la población en viviendas deficitarias es el 61,3%; el índice de analfabetismo es el 8,6%; el 55,9% de la población está por debajo de la Línea de Pobreza y  la población bajo la línea de Indigencia Total representa el 16,2%. Las políticas económicas aplicadas en la última década han afectado principalmente a los sectores más pobres de la sociedad, por ello, es probable que estos índices sean mayores dentro de la comunidad quichuahablante con relación a la población en general.
La asociación entre pobreza y lengua vernácula lleva a los quichuistas al deseo de abandonar la lengua materna, de allí la importancia de analizar diferentes  variables socio-lingüísticas que puedan conducirnos a elaborar una estrategia que permita desarrollar acciones concretas de defensa del idioma.
 

EL MARCO SOCIO-LINGÜÍSTICO

En los niveles sociolingüísticos más altos, no se da mayor importancia al mantenimiento del quichua porque no hay algún grado de conciencia sobre la necesidad de conservar esta lengua vernácula. Frente a las carencias sociales y económicas que padece la sociedad, ésta parece  insensibilizada ante una problemática que considera de menor prioridad. En los niveles sociolingüísticos más bajos, la mayoría de los quichuahablantes no tienen ni la menor sospecha de que su lengua materna está en peligro de extinción y esto explica la inexistencia de organizaciones dedicadas al mantenimiento, revitalización y  defensa de este idioma.
Los hablantes de lenguas vernáculas, como los quichuahablantes de Santiago del Estero, han sido discriminados durante décadas por no hablar la lengua oficial. Esto ha llevado lógicamente a un proceso de autonegación cultural. Los problemas causados por la estigmatización lingüística son tratados con total indiferencia por las autoridades gubernamentales y por una intelectualidad elitista que prefiere el estudio y la investigación de otras temáticas.
En el caso del quichua, ésta es considerada como una lengua de estatus inferior y su transmisión es por vía puramente oral. Mientras el castellano ocupa un lugar preponderante en la institución escolar y es una lengua escrita, la supervivencia del idioma quichua depende primordialmente de la transferencia que hacen los padres en el hogar a través de la educación infantil.
Es así como el castellano es la lengua excluyente utilizada para alfabetizar a los niños santiagueños, no interesa cuál sea su lengua materna y su cultura; el sistema educativo sólo busca la unificación lingüística y cultural. Dice Jesús Tusón (1997: 11) que deberíamos ponernos en la piel de los otros y vernos como miembros “de una comunidad que corre el peligro de ver amordazada su lengua: limitada al ámbito familiar, reducido progresivamente su territorio, cerradas las puertas de los poderosos medios de comunicación”.
 

LA SUSTITUCIÓN LINGÜÍSTICA O PÉRDIDA DEL IDIOMA

Según este mismo autor (Tusón, 1997: 9): “A finales del siglo XXI la Humanidad habrá visto reducido su panorama y patrimonios lingüísticos prácticamente a la mitad”.  El fenómeno de sustitución lingüística, entendido como el desplazamiento gradual de un idioma por otro, en el caso de Santiago del Estero ya se manifiesta en numerosos aspectos que han sido documentados en diversos trabajos de investigación. Sin embargo, no se han instrumentado tareas concretas de mantenimiento y revitalización del idioma por falta de una planificación lingüística. Ninguna de las acciones que se han ejecutado hasta el momento, tenían por objetivo el fortalecimiento de lo ya existente ni asegurar la continuidad lingüística intergeneracional.
Uno de los factores que fomenta la sustitución lingüística es la migración de las zonas rurales hacia las ciudades que, como ya se dijo, en el caso de Santiago del Estero adquiere la dimensión de un verdadero éxodo.  Otro factor importante es el sistema educativo que transmite la ideología del grupo dominante y por consecuencia el idioma de ese grupo, y que privilegia los valores de una cultura urbana. Es necesario, entonces, reflexionar acerca del papel que juega la escuela en la comunidad: desvalorización de las pautas culturales locales, imposición de una lengua y prohibición de la lengua materna o familiar. Además, así como se dijo que una de las causas del desplazamiento lingüístico es la migración, no es exagerado afirmar que el sistema educativo fomenta la emigración, ya que no educa para que los educandos queden en sus comunidades sino que produce aspiraciones de salida al impartir una enseñanza urbanista. Por otra parte, no se puede desconocer que la imposición de un idioma diferente del materno, conlleva a situaciones como la inasistencia, el abandono de la escuela y lógicamente el analfabetismo.
Estos factores se combinan con otras causas para provocar la interrupción de la transmisión intergeneracional que finalmente conduce a la pérdida del idioma. De allí que resulte importante analizar esos otros elementos que entran en juego en un proceso de complejas interacciones interculturales.  En los apartados siguientes, analizaremos las actitudes frente al idioma y el papel que juegan las comunicaciones y las tecnologías de información en el estatus de una lengua dominada.
 

LAS ACTITUDES  FRENTE AL IDIOMA

Las actitudes frente al idioma pueden definirse como “aquellas que los hablantes de un determinado idioma tienen hacia los otros idiomas o hacia su propio idioma (o variedades de éste)”.
     En el caso de Santiago del Estero, hay una marcada indiferencia de los monolingües en español sobre el futuro del quichua. La sociedad hispanohablante no advierte la importancia del valor cultural del quichua y por ello no demuestra interés en el aprendizaje de la lengua vernácula.  Lógicamente, esto influye en las actitudes de los quichuistas hacia su propia lengua.
Al hallarse en una situación diglósica con el castellano, el quichua está restringido a dominios de menor orden, y por lo general es estigmatizado por la población hispanohablante. Debido a ello, el quichuahablante tiende a internalizar esta actitud negativa y se inhibe de usar el idioma en muchas situaciones sociales, para evitar el estigma asociado al hablarlo. De allí la necesidad de aumentar el prestigio del quichua también ante la sociedad dominante y esto sólo ocurrirá cuando tenga el mismo estatus que el castellano, en dominios de relevancia, como el sistema educativo y los medios de comunicación e información, por  ejemplo. Debe tenerse presente que la visión y la actitud de las sociedades dominante y dominada hacia el idioma vernáculo, son diferentes y, en consecuencia, establecen ámbitos y estrategias diferentes de trabajo.
Experiencias realizadas en otros países han demostrado que es posible modificar el estatus social de las lenguas minoritarias posibilitando una mayor difusión de sus discursos a través del tiempo y el espacio, permitiéndoles de este modo ganar espacio público y oficial. Una consecuencia de ese cambio de estatus de la lengua es la valoración e incremento de la autoestima de sus hablantes, lo cual a su vez también favorecerá el aprendizaje.

LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACION

La presencia de las lenguas vernáculas en los medios masivos de comunicación, contribuiría a aumentar el estatus de las mismas, a ser valoradas por las propias comunidades y a estimular su uso. Pero esta afirmación necesita de algunas aclaraciones previas puesto que, es necesario advertir, la visión desde la sociedad dominante no es la misma que desde la comunidad vernáculo hablante, ya que no todos los medios masivos de comunicación son relevantes para esta última.
Por ejemplo, resulta paradójico que, mientras la producción escrita es una herramienta clave para la alfabetización y la conservación de una lengua, la escritura en el medio rural tiene muy poca relevancia. Por esta razón, aunque la producción literaria no parece tener mayor peso en la comunidad vernáculo hablante, sí puede, en cambio, elevar el estatus de la lengua frente a la sociedad dominante.  Algo similar ocurre con la prensa escrita ya que, aunque el hábito de la lectura es muy restringido en las zonas rurales, agravado por la situación económica que ha obligado a eliminar del presupuesto familiar la compra de diarios y revistas, el importante y sostenido apoyo que el periódico local, El Liberal, ha brindado siempre a la difusión del quichua, ante la sociedad dominante constituye una poderosa herramienta en defensa de la lengua.
Con respecto a la televisión, es muy poco lo que puede decirse, no sólo porque en su programación este tipo de temáticas está completamente ausente, sino porque no tiene mucha difusión en la zona rural.
En cambio, hay contextos que son verdaderamente relevantes para la sociedad quichuahablante y uno de ellos es el de las radiocomunicaciones ya que las emisoras de radio brindan un importante servicio social en el medio rural. La presencia del quichua en la radiodifusión ha tenido un impacto muy fuerte en la sociedad en su conjunto. Las primeras experiencias radiales datan de 1959, cuando el Prof.Domingo Bravo inicia un ciclo titulado Ashpap rimaynin “El habla de la tierra”, en donde se reproducían diálogos en quichua ideados por Bravo, con grabaciones musicales como complemento. En dichos programas, siempre participaba un quichua hablante, se daba lectura a breves notas culturales y se brindaban explicaciones gramaticales sobre lo escuchado. Es decir, el programa tenía un claro fin didáctico. Diez años después, un grupo de cultores del quichua, Bravo entre ellos, constituyen la Audición Radial Alero Quichua, la que inaugura su primera transmisión en octubre de 1969 y que continúa hasta el presente. En el período de mayor riqueza en su producción cultural, este programa combinaba elementos tan diversos como cuentos y relatos, canciones, adivinanzas, diálogos, todos ellos en quichua, sumados a pequeñas clases gramaticales sobre la lengua. Constituyó una importante fuente de recuperación de la memoria colectiva, de la producción literaria oral, de formas musicales casi perdidas, como la vidala quichua. Además, era un punto de referencia para el encuentro de los quichuahablantes. Gracias a este programa, muchos quichuistas pudieron vencer esa vergüenza impuesta por la cultura dominante, y expresarse públicamente en su lengua materna. Luego de tres décadas de transmisión, producto quizás de un desgaste natural o por imposiciones de índole comercial,  en las audiciones se observa una declinación del uso de la lengua quichua y una mayor presencia del castellano, especialmente en la música.
Por su parte, la Institución Cultural Alero Quichua Santiagueño, en 1999 encaró un proyecto en la radioemisora universitaria, que buscaba recuperar el equilibrio entre las notas de índole informativa y cultural y la música. Conscientes de la importancia que los mensajes personales tienen para los pobladores de las zonas rurales y de la necesidad de alcanzar una mayor cobertura geográfica, sus conductores trasladaron la audición a una radio privada. Lamentablemente, la recesión económica fue reduciendo el aporte de los anunciantes hasta que, finalmente, la institución decidió levantar el programa.
Estas valiosas experiencias podrían servir de base para delinear el perfil de una radiodifusora que transmitiera íntegramente (o al menos la mayor parte de su programación) en la lengua vernácula. Así, la lengua, utilizada en la plenitud de su capacidad de comunicación, dejaría de estar asociada a una visión meramente folklórica de la misma.

LAS MODERNAS TECNOLOGIAS DE INFORMACION Y COMUNICACION

Si la globalización es un proceso que apunta más bien a la inserción de elementos foráneos en detrimento de los valores culturales autóctonos, es posible, mediante la apropiación de las modernas tecnologías de comunicación, articular acciones en defensa de lo regional y de proyección hacia el mundo globalizado. El explosivo avance de las comunicaciones permite difundir información a gran velocidad y permite conectarse con organizaciones e individuos dispersos por todo el mundo, rompiendo de este modo el aislamiento de comunidades olvidadas.
El acceso a las modernas tecnologías de información y comunicación no es equitativo en nuestro país, especialmente cuando consideramos áreas rurales y comunidades marginadas, como es el caso de la quichuahablante. Sin embargo, la presencia en Internet de las lenguas aborígenes, causa un gran impacto psicológico en la sociedad dominante, aunque la sociedad dominada tenga un acceso restringido a esta tecnología. El uso de las herramientas de Internet envía una clara señal a la sociedad hispanohablante de que las lenguas vernáculas son valoradas por derecho propio.
Por otra parte, un correcto uso de la red puede ser una herramienta de construcción social de la realidad y un vehículo educativo. El uso relevante de la tecnología, acorde con las necesidades de sus potenciales usuarios, puede ser una herramienta eficaz para el mantenimiento y revitalización de una lengua.
 En los inicios de su actividad, la Asociación de Investigadores en Lengua Quichua (ADILQ), con sede en Tucumán, creó un website con fines de difusión, pero ante la falta de material educativo especializado, de diccionarios y gramáticas modernas y ante la imposibilidad de difundir los trabajos mediante libros, debido a los altos costos de publicación, a partir de 1999 se toma la decisión de volcar en la web todos los resultados de las investigaciones. Debido a la extensión del área geográfica a cubrir, el modo más sencillo de comunicarse y de socializar la información era Internet. Además, ADILQ  colabora con la Institución Cultural Alero Quichua Santiagueño, con sede en Santiago del Estero, para mantener un website donde se transcriben poesías, cuentos, leyendas, obras de teatro, etc., en lengua quichua.
Este material educativo que se ha puesto en Internet permite a cualquier docente acceder a información que no se encuentra en libros y adaptarla de acuerdo a sus necesidades.  Este recurso on line ha merecido el reconocimiento de instituciones universitarias extranjeras y ha permitido intercambiar experiencias e información con especialistas de otros países. Además, es utilizado como soporte de docencia para los cursos de Lingüística Quechua que se dictan, en dos niveles, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán.
En conjunto con el Centro de Investigaciones Lingüísticas “Ricardo L.J. Nardi”, de la provincia de Córdoba, y con la Institución Cultural Alero Quichua Santiagueño, constituye una red de promoción y difusión de las lenguas y culturas vernáculas por medio de Internet.  Toda esta actividad se desarrolla sin ningún tipo de subvención económica, ni estatal ni privada.
 

CONCLUSIÓN

Algunos investigadores sostienen que el monolingüismo será el analfabetismo de los tiempos modernos y por ello convocan a enfrentar a la llamada “globalización” que pretende establecer el inglés como la lengua universal. El multilingüismo y la diversidad cultural es la característica común de nuestras culturas americanas que resistieron heroicamente cinco siglos de colonialismo. Quienes pensamos que lo distinto enriquece, que la cultura occidental no es la única, que los derechos nos igualan, queremos que la democracia sirva para movilizar a funcionarios, intelectuales, educadores y repensar un proyecto de país en el que todos tengan las mismas posibilidades, y que nuestros pueblos originarios, sus lengua y su culturas, sean respetados y protegidos no solamente porque sean constituyentes de nuestra identidad nacional, sino también porque son patrimonio cultural de toda la humanidad.
Las modernas tecnologías de información y comunicación pueden constituir un riesgo de homogeneización empobrecedora, que limite la diversidad cultural y que reduzca la identidad diferenciadora, pero, paradójicamente, al mismo tiempo ser un vehículo de difusión y conocimiento de esa diversidad. Ambos fenómenos coexisten, el desafío es aceptar el riesgo.  Creemos que es compatible identidad y modernidad, y su rechazo es un recurso para la dominación y la exclusión interna.
    Como un aporte a la vida democrática del país, sería importante brindar el espacio en los medios de comunicación que los portadores de una cultura ancestral merecen, pero no para mostrarlos como agónicos exponentes de un folklore en extinción,  sino como poseedores de una cultura cuyos valores no son ni mejores ni peores que los de la cultura occidental, pero que seguramente contribuirán al mejoramiento de una sociedad en crisis. La problemática de quienes aún luchan por conservar una cultura ancestral debe ser conocida, de lo contrario seguiremos siendo mudos testigos de nuevas desapariciones.
 

BIBLIOGRAFIA

ALBARRACIN L. , PAPPALARDO M.T., ALDERETES J., FERREYRA R.
1999 “Aportes para la enseñanza de la lengua Quechua en el NOA”, en III Jornadas de Etnolingüística, Rosario: Escuela de Antropología, Fac. de Humanidades y Artes, Universidad de  Rosario. En colaboración con Alderetes J., Pappalardo T. y Ferreyra R.
2000   “La Quichua - Manual de Enseñanza”.  Tucumán, Argentina: ADILQ.

ALBARRACIN Lelia,  TEBES Mario, ALDERETES Jorge R.
2001     “El Quichua Santiagueño por R.JL.Nardi”.  Tucumán, Argentina: ADILQ.

ALDERETES Jorge R.
2001     “El Quichua de Santiago del Estero”. Argentina, Tucumán: Universidad Nacional de Tucumán.

TAIPE CAMPOS, Néstor Godofredo
(1988)  “La educación en castellano a poblaciones quechuas en los Andes peruanos” en Revista Iberoamericana de Educación Nº 16.  (Enero - Abril 1988). España:  Organización de los Estados Iberoamericanos para la Ciencia y la Cultura.
(1998) “Educación Intercultural: Propuesta para sociedades quechuahablantes” en  Serie Diálogo intercultural Nº 1.  Huancayo, Perú:  Sociedad Científica de Folklore y Etnología.

TUSON, Jesús
1997    “Los prejuicios lingüísticos”. Barcelona, España: Octaedro Universidad.