CARACTERISTICAS DIALECTALES DEL QUICHUA SANTIAGUEÑO
Ricardo L. J. Nardi (*)
Publicado el 3-11-1986 en la Sección Cultural del Diario "El Liberal" de Santiago del Estero, Págs. 4 col.4ª y 15 col.1ª.

En sus estudios destinados a clasificar la gran variedad de dialectos quechuas que se hablan desde el S. de Colombia hasta el N. de Chile y el centro de la Argentina, el lingüista peruano Dr. Alfredo Torero los dividió en dos grupos: el Quechua I y el Quechua II. Con ello quiso señalar, al mismo tiempo, una diferencia temporal; el grupo I sería el que conserva rasgos antiguos que facilitan la reconstrucción de la protolengua o lengua madre; el grupo II sería el que se ha diferenciado más de ella.

El grupo I, hablado en parte del Perú, utiliza la oposición entre vocales largas y vocales breves para distinguir significados. Por ejemplo, uma: (con una a larga) significa "mi cabeza" y kapti: (con una i larga) significa "si yo fuera". En cambio, el grupo II no utiliza la longitud vocálica para tales funciones, sino que emplea sufijos especiales. Así umay "mi cabeza", kaptiy "si yo fuera". Este grupo II es subdividido por Torero en A, B, y C. Sólo nos interesa el subgrupo C, que tiene como características generales el empleo del sufijo verbal de actualidad - chka (y formas emparentadas) - como en rimachkan "él está hablando", amuchkani "yo estoy viniendo"; el uso del sufijo verbal pluralizador de 2ª persona -chis (y formas emparentadas), como en amunkichis "ustedes vienen", y el empleo del sufijo verbal p!uralizador de primera persona exclusiva y de 3ª persona -ku, como en amuyku, "nosotros venimos" (plural exclusivo que no incluye a los interlocutores vos y ustedes), amunku, "ellos vienen".

En este subgrupo C, se hallan el dialecto de Ayacucho (Perú), el dialecto cuzqueño-boliviano, que es el de mayor prestigio por haber sido la lengua del imperio totalitario de los Incas, y el dialecto quichua santiagueño.

Unos 1.000 años insumió el proceso de diferenciación entre los dialectos más alejados entre sí, como ser entre el santiagueño y un dialecto II-A de Lambayeque (N. del Perú).

¿Cuáles son los rasgos más importantes que diferencian al quichua santiagueño del protoquechua y del cuzqueño-boliviano?

1) lnexistencia de la oposición entre tres tipos de consonantes oclusivas iniciales de sílaba; simple, glotalizada y aspirada. Tal rasgo existe en el dialecto cuzqueño-boliviano. Por ejemplo: en éste tanta es "junta, reunión"; t'anta es "pan"; thanta es "harapo". En santiagueño tanta significa "reunión, junta'' y ''pan''. En cuzqueño-boliviano p'uku es "plato, taza"; phuku es "soplo"; en santiagueño puku es "plato" y "soplo". En cuzqueño kara es "él era"; k'ara es "ardiente"; en santiagueño kara es "él era" y "ardiente". En cuzqueño pacha es "tiempo, época, lugar"; p'acha es "vestido, ropa"; en santiagueño pacha es "tiempo, época, lugar" y pachas es "ropas".

2) Eliminación de la h inicial del protoquechua. Como en aa, "afuera"; aku, "¡vamos!'"; aku, "harina"; allpa, "tierra, suelo"; amankay (la conocida flor); amchi, "afrecho"; ampatu, "sapo"; amqa, "tostado, en especial maíz"; ampiy, "curar"; amuy, venir; anajj, "arriba"; anku, "tendón"; antarka, "de espaldas"; anukay, "destetar"; apiy, "agarrar"; arka, "un árbol"; arkay, atajar; aspiy, "escarbar, cavar"; atariy "levantarse"; ataqo, "una planta silvestre de muchos usos"; atun, "grande"; unto, "pomada"; ayajj, "amargo"; ayka, "cuánto"; aykap, "cuándo"; aytay, "patear"; esqon/ishkon, "nueve"; ichay, "derramar"; illi "caldo"; illu, "goloso"; ina, "como"; ishpa, "orina"; oqo, "mojado, húmedo"; ucha, "culpa"; ukucha, "laucha"; ukumar, "personaje de una creencia"; umita, "la conocida comida a base de maíz tierno"; umpi, "sudor"; unta, "lleno"; uptay, "hacer agua muerta" (una aloja reforzada por el agregado de más algarroba machacada); utku, "agujero".

3) Cambio del fonema ll del protoquechua (lateral palatal sonora, como en castellano) por zh (fricativa prepalatal sonora, como la II y la y porteñas). En este rasgo el santiagueño se halla acompañado por dialectos del Quechua II-A del Perú y del Quechua II-B del N. de Perú y de Ecuador.

4) Cambio del fonema r del protoquechua por l en algunas voces: Iawray, "arder"; laka, "vulva"; lokro, "la conocida comida a base de maíz"; lijra, "pluma, ala"; libes, "boleadoras" (actualmente de alambre, usada por niños; llamada varilla en algunas zonas); pajjla, "pelado"; tala, "el conocido árbol"; larka, "acequia" (voz ya arcaica); loro, "fruto" (voz arcaica que persiste en el compuesto kichkaloro).

5) Despalatalización de la Il del protoquechua, que se convierte en l en algunas voces: achalay!, "¡qué bello, qué linda!"; chala, "hojas que envuelven al choclo"; chilka, "un arbusto de muchos usos"; chilikote, "grillo"; choklo, (el conocido fruto americano); Iachigwana, "una abeja silvestre"; lasajj, "pesado"; pilpintu, "mariposa"; shulko, "el hijo menor"; utula, "chico, poco"; qala, "especie de loro"; también el sufijo diminutivo -la de urpila, "torcacita"; vidala, "vidita".

6)Despalatalización de la ñ del protoquechua, que se convierte en n en algunas voces: na, "ya"; niy, ''decir''; noqa, ''yo"; qosni, "humo".

7) Conservación de la s inicial del protoquechua que en cuzqueño pasa a h: saa, "encima, arriba"; soqariy, "levantar, elevar"; sorqoy, "sacar"; suj, "uno, otro".

8) Sonorización de k luego de n en algunas voces: añango, "zorrino"; pingullu, "ocarina"; pishinga, "un maíz córneo"; porongo, "una calabaza"; uturungu, "tigre".

9) Eliminación de la w del protoquechua entre dos vocales a: aa, "afuera"; aay, "tejer"; astaan, "más"; chaa, "crudo"; chaay, "ordeñar, exprimir"; paay, "volar"; taa, "cuatro"; taana, "bastón"; qaay, "mirar, ver"; waa, "h¡jo, criatura". También la eliminó entre u y a: ruay, "hacer"; súa, "ladrón". Lo mismo ocurrió con el sufijo verbal objetivo de 1ª persona a (pero la w reaparece en el verbo qaay, por ejemplo: qaaway, "mírame").

10) Eliminación de la y del protoquechua entre i y otra vocal: tiay, "estar, haber, existir"; también en el sufijo -yojj, luego de tema nominal terminado en i, como en ñawíojj, "que tiene ojo"; sutiojj, "que tiene nombre"; en el sufijo verbal -ya (volverse, hacerse) también luego de temas terminado en i. Asimismo, la eliminó en el sufijo verbal -naya (que indica deseo o inminencia de algo), por ejemplo en paranaan, "quiere llover"; mikunaan, "quiere comer".

11) Transfonologización del fonema h no inicial a j y de los alófonos en fin de sílaba de k y q a los fonemas j y jj, respectivamente: uju, "tos"; tijray, "volver"; wajjtay, "golpear".

12) Existencia de los fonemas vocálicos e y o: erke "un instrumento musical"; chelko, "una lagartija"; opa, "tonto, loco (opuesto a upa, sordo)"; osota, "ojota"; poroto, (la legumbre); molle, "una conocida planta y su fruto".

13) Existencia de las consonantes oclusivas sonoras b, d, g, gg: símból, "un vegetal muy usado en cestería"; libes, 'boleadoras"; dominiku, "picaflor"; wildu, "un pájaro"; nigri, "oreja, oído"; tangól, "arco para flechas"; ochoggo, "biguá (ave)"; mishogga, "una cactácea con muchos frutos rojos".

14) Incorporación de un 30% de hispanismos en su léxico y también sufijos de flexión y derivación. Algunos ejemplos del millar de voces adoptadas son: agollay, "aullar"; alojayay, 'fermentarse"; arkillus, "árganas"; bolichu, "boliche, almacén"; bolillu, "bolita (para juego infantil)"; bolyakuy, "volverse"; bufay, "bufar"; dansay, "bailar"; desganay, "decepcionar"; ejIilla, "clavícula"; enteray, "completar"; ganay, "guarecerse"; gatyay, "gatear, pasar en la oscuridad al lecho de las mujeres para mantener relaciones sexuales"; ijla, "margen inundable de los ríos"; jodey, "molestar, embromar, arruinar"; kapojjay, "capujar, barajar"; karabanas, "caravanas, pendientes de mujer"; kasachidor, "cazador"; kasaray, "casarse"; kastilla, "lengua castellana"; krusay, "pasar"; kulumbyay, "columpiarse, hamacarse"; labatoryu, "lavatorio, palangana"; laya, "clase"; leay "envolver"; liryay, "lidiar"; lokoyay, "enloquecerse"; llabey, "echar llave"; majakuy, 'fastidiar"; marchay, "caminar"; okupay, "usar, emplear"; ornillero, "hornero (pájaro)"; pagaray, "pagar"; pantanakuy, "empantanarse"; parejay, "correr carreras cuadreras"; pitay "fumar"; rredítey, "derretir"; señyay, "hacer señas"; unku, "junco"; uñíy, "uncir (bueyes)".

15) Retención de alrededor de un 2 al 3% de léxico de substratos indígenas prequechuas, ante todo del kakán de los diaguitas. Por ejemplo:

Nombres de vegetales: sajsasta, mishogga, sitki-sitkillu, ukli, ilunjana, aláw, ulwa, sintojjj, ullibincha, kimili; anqochi, tasi, asuski, afata, paajj, jumi, jumi julIi, qoilo/qoila, simból, waqla.

Nombres de animales: qashampa, bala, kayasán, champi, chichina, chilalo, wajjalu. piji, tukutuku, wipu, kwelo, shujshuj, soqo, rrokoko, walu, ampalagwa, chelko, matwasto, ututu, alilikuku, kakuy. kolkol, chullila, pillola, shiawi, qetubí, qeña, kilila, ochoggo, waqo, chuña, wiñi, yulu, iunshiki, ikachu, unchikitu, willpillu, willa. Alimentos: patay, añapa.

Utensilios: tangól.

Sensaciones gustativas: patalqa.

Disposición de mechas o hilos: llutki.

16) En algunas hablas locales ocurre en la emisión de las consonantes trabantes (en fin de sílaba) un cambio que puede explicarse como economía del esfuerzo. Consiste en el ensordecimiento de la sonora primitiva zh, que pasa a sh, y en la pérdida de la oclusión de la africada primitiva ch, que pasa a sh. En el primer grupo citaremos: ashpa, "tierra, suelo"; atashpa, "gallina"; kashpa "fuerza"; kushki, "de cuello corto"; mishpuna, "garganta"; mushpilu "inquieto"; pashqa, "horqueta"; qoshque, "plata, dinero"; sushko "el hijo menor"; ushpyay ,"ulpear, comer ulpo (harina de maíz tostado)".

En el segundo grupo se encuentran: ashka, "mucho"; kishka, "espina"; kishkaloro, "una cactácea"; kishki, "estrecho"; pushkay, "hilar"; poshqosqa, "podrido"; ushpa, "ceniza"; qoshpakuy, "revolcarse", wishqay, "cerrar". También el sufijo modal de actualidad es pronunciado -shka.

17) A pesar de ser el dialecto más meridional del subgrupo mós sureño (el II-C) posee voces que se consideran rasgos norteños: yaku, "agua"; millwa, "lana"; qonqori, "rodilla'; kururu, "ovillo"; chaqay, "aquél, allá"; sacha, "monte"; pajjra, "frente"; cheqa, "derecha" y alguna otra.

 

En el cincuentenarlo de una obra

El ingeniero ruso Sergio Grigórieff publicó en 1935 un Compendio del idioma quichua (Buenas Aires, Editorial Claridad) de 335 páginas "con notas detalladas sobre las particularidades del idioma en Santiago del Estero", según escribió en la portada.

El propio autor nas aclara que ha utilizado todo el material del Manual del idioma general del Perú publicado en Córdoba en 1689 por el P. Miguel Angel Mossi, el cual fue una nueva versión de su Gramática de la lengua general del Perú, llamada comúnmente quichua (Sucre s./a.) y de partes de su Ensayo sobre las excelencias y perfección del idioma llamado comúnmente quichua (Sucre, 1657), y no una improvisación urgida por el tiempo.

La fuente utilizada por Grigórieff refleja un dialecto cuzqueño-boliviano, con grafía arcaica de comienzos del siglo 17 y pronunciación boliviana actual en algunos casos.

El plan general del compendio se halla estructurado de acuerdo con viejas concepciones de la grámática perceptiva; así lo muestran las denominaciones Prosodia, Analogía y Ortografía empleadas; su recurrencia a las viejas ediciones de la Gramática de la Real Academia Española, su empleo de los seis casos de la gramática latina, etc.

En cuanto a la base que poseía Grigórieff para encarar el estudio del quichua basta solamente citarlo: "no cabe bien en los límites de las gramáticas de las lenguas latinas, más no tenemos otro método de analizarla" (p.3). Para la época de su trabajo ya estaba muv desarrollado en EE.UU. el método adecuado para describir las lenguas indígenas norteamericanas, comenzado a fines del siglo pasado con Franz Boas y un destacado grupo de estudiosos. Pero era casi imposible tener acceso a tal bibliografía en el interior de la provincia de Santiago del Estero.

En lo referente a sus conocimientos fonéticos Grigórieff confiesa honestamente: "para detallar los sonidos guturales nos falta experiencia" (p.5).

Asi es que representa mediante k dos fonemas santiagueños distintos (k y q) y seis fonemas distintos del cuzqueño-boliviano (k, k', kh, q, q', qh). Mossi distínguía gráficamente cinco fonemas solamente de las seis citados y confundía algunas sonidos.

Grigórieff emplea h para dos fonemas santiagueños (j y jj) y para tres fonemas cuzqueño-bolivianos. Mossi confunde uno de ambos dialectos.

Para Grigórieff la ñ no existe como fonema independiente, ya que la representa mediante la secuencia ny.

Asimismo, adopta la grafía j con su valor en la lengua francesa (fricativa prepalatal sonora) en lugar de la II santiagueña que posee tradicionalmente tal pronunciación. Pero la emplea en forma ilógica también para el cuzqueño-boliviano, donde le corresponde un fonema con el valor de una II española castiza (palatal lateral sonora).

Pero, para mayor confusión, emplea j en su digrafia tj, con la que representa en principio de sílaba la ch (africada prepalatal sorda, a pesar de haber usado la grafia j como sonora) y en fin de sílaba la sh (fricativa prepalatal sorda). lgual valor le da Mossi a la grafía ch que emplea en iguales casos. En cuzqueño-boliviano la grafía tj de Grigórieff corresponde a tres fonemas distintos (ch, ch' y chh). Mossi usa solamente dos signos para los tres confundiendo bajo su chh el sonido glotalizado y el aspirado. Para ninguno de los dos autores figura la transcripción del fonema sh en comienzo de sílaba ni la del fonema ch en fin de sílaba, usuales en el dialecto santiagueño.

Grigórieff emplea la grafía p con el valor de tres fonemas distintos del cuzqueño-boliviano (p, p' y ph) que Mossi distingue.

El primero emplea t para tres fonemas distintos del cuzqueño-boliviano (t, t' y th), que Mossi también distingue.

Grigórieff no reconoce los variaciones morfofonémicas, automáticas y predictibles, de u en o y de i en e en proximidad de un fonema postvelar (q y jj) actual o histórico; autores posteriores hablan de irregularidades, a pesar de que estos cambios siguen una regla muy clara.

Las descripciones fonéticas de Mossi son oscuras y defectuosas, y el inventario de fonemas presentado por él y por Grigórieff es incompleto.

En la obra del último no figuran las grafías b, d, f, g y rr - en lo cual sigue a Mossi-, a pesar de que se necesitan para representar voces quichuas y préstamos de otras lenguas indígenas y del español en el quichua santiagueño.

Para el sufijo de objeto, Grigórieff -siguiendo a Mossi- da la forma arcaica -hta para nombre terminado en vocal, la cual no se emplea actualmente ni en santiagueño ni en cuzqueño-boliviano.

En el caso del sufijo pluralízador de 1ª y de 2ª personas, Grigórieff da las formas alternantes -chis/-ches; la segunda nunca la hemos documentado.

El mismo autor dice que el adjetivo va siempre antepuesto al sustantivo, lo cual es contrarío al uso más común en el dialecto santiagueño.

En el texto de su obra hay un total de 43 notas sobre este dialecto, aunque varias se hallan repetidas en distintos artículos, lo cual dista del calificativo de detalIadas que les aplica.

En su diccionario quichua--castellano hay 200 artículos referidos específicamente al dialecto de Santiago del Estero, que incluyen voces, sufijos y secuencias de sufijos pero hay más de un 10% de formas erróneas o desconocidas en aquél. Quizás alguno se deba a un error del linotipista frente a una lengua extraña.

Hay que destacar que Grigórieff se expresa en forma totalmente despectiva con respecto a los hispanismos léxicos y morfológicos, a los que elimina de su Compendio y Diccionario; pero se le escapa la voz heta (la españolísima jeta).

Veamos algunos ejemplos de errores, que citamos en su grafía original y su corrección en una grafía técnica práctica:

wihra por wijasa "vientre, barriga"; tjirka por cheqa, "derecha, diestro"; kala por qara, "cuero, piel"; kisipra por qeshifra, "pestaña"; korkoto por qotqorí, "garganta, faringe"; lantíy por rantiy, "vender"; mutkuy por mutkiy, "oler, olfatear"; wistuy por wijchuy, "abandonar"; nihri por nigri "oreja, oído"; nyani por ñawi, "ojo" ; sonkoy por sorqoy, "sacar"; oka por utku, "hueco, cavidad".

Con esta crítica honesta no queremos decir que la obra de Grigórieff carezca de todo valor. Es verdad que no sirve para aprender quichua santiagueño, pero se puede utilizar para releer a Mossi, como una introducción al quechua cuzqueño clásico que habrá que pulir en las fuentes científicas pertinentes.

Cabe ponderar el orden que rige su exposición, con artículos numerados y sistematizados, las referencias mutuas, el listado alfabético de sufijos, que ahorra horas de aprendizaje y su remisión a la gramática. Todo ello contrasta con la falta de orden de las obras de Mossi y sus desatinos etimológicos. Por otra parte, tal como lo escribió por primera vez el Dr. Gary J. Parker, en 1969, el diccionario quichua-español de Mossi (1857) es apenas algo más que una copia (plagio diríamos nosotros) del de Diego González Holguín (1608).

En resumen, el Compendio de Grigórieff puede ser útil a un principiante en el quechua clásico que no tiene acceso a la bibliografia especializada.

 

RICARDO L. J. NARDI

 



Nota: Son tres los fonemas del quichua santiagueño extraños al español de la Argentina en todas sus variedades, a saber: q, gg, jj.

Los tres se articulan en la parte posterior del paladar, junto a la úvula o campanilla (son postvelares o uvulares). Los tres se correlacionan en su punto de articulación, modo de articulación y sonoridad o sordez con los fonemas k, g, j, que se articulan en la parte posterior del paladar pero en una posición más adelantada que aquéllos. Los tres fonemas santiagueños coinciden con los tres fonemas árabes qaf, gayn y ja, respectivamente, lo cual explica el fácil aprendizale de la pronunciación del quichua por parte de los inmigrantes sirios y libaneses.



 

 

(*) Nacido en Morón, provincia de Buenos Aires. Hijo de padre santiagueño y de madre bonaerense. Licenciado en Ciencias Antropológicas, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
 


Regresa a Home Page