El entorno lingüístico en Santiago del Estero
Soledad Gopar

 

INTRODUCCIÓN
  Durante la decimoctava sesión ordinaria del Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Santiago del Estero, realizada el día 09 de Junio de 1998, se aprobó el Proyecto de Ordenanza Nro. 3050/98 que propone una nomenclatura bilingüe Castellano–Quichua en los carteles indicativos de ingreso a la Ciudad de Santiago del Estero. El Proyecto fue presentado por la concejal Silvina L.Rigali y consta de Visto, Considerandos (18 motivos expuestos) y tres artículos.

INTERVENCIÓN SOBRE EL ESTATUS DE LA LENGUA
  Esta intervención deja entrever los puntos de controversia de una polémica que ha perdurado hasta el presente: el papel de la lengua Quichua en la Provincia de Santiago del Estero.
  El poder es uno de los factores que determinan el paso del estadio de la planificación al de la intervención. Es muy importante identificar quiénes son los que poseen el poder necesario para llevar a cabo una intervención sobre las lenguas en presencia.
  Por otro lado,  debemos tener en cuenta que es posible que exista en la provincia de Santiago del Estero la necesidad de una planificación lingüística, cuyo objetivo sea recuperar la autonomía de las lenguas aborígenes con respecto al Castellano.
  En el texto de la Ordenanza Municipal N° 3.050/98 se borran todas las manifestaciones de un posible conflicto en la relación existente entre el Quichua y el Castellano. Según esta concepción, estas dos lenguas se relacionarían  armónicamente, como resultado de una convivencia pacífica, en una situación diglósica no conflictiva, tal como fue presentada por Charles Ferguson ("Diglossia", Word, 1959).
  La ordenanza presupone una ausencia total de conflicto, tanto actual como histórico:
 

“ El conocimiento de la lengua de un pueblo nos da una idea del espíritu que anima a ese conglomerado social. El ser santiagueño es un ser muy especial: en él confluyen armoniosamente el indio y el  español” [1]
 y un presente ideal:
 
“ … en las escuelas existe la enseñanza paralela de la lengua nativa, lo que da una clara muestra de su importancia en nuestra provincia” [2]

  Sin embargo, actualmente, la enseñanza de la lengua Quichua en Santiago del Estero se enfrenta con los siguientes inconvenientes u obstáculos:

Probable capacitación incompleta de los maestros en la materia, en los conocimientos sobre la cultura y la lengua Quichua.

Sujeción a los planes de estudio oficiales, los cuales no consideran la enseñanza de la lengua Quichua con la importancia social, histórica y actual que ésta tiene. La Ley de Federalización de la Enseñanza que se aplica en la Argentina, en la práctica, no parece contemplar las necesidades de cada región. A pesar de su proclamada “federalización”, el Estado regula estas prácticas mediante los Acuerdos del Consejo Federal de Cultura y Educación (CFCE), donde se reúnen los Ministros de Educación de las Provincias y del Gobierno Nacional. El Consejo ejerce un control sobre la educación en el interior del país mediante los acuerdos, pero los recursos (capacitación, instrumentos, etc.) que le provee a las provincias son mínimos.
   Probablemente, estos últimos también hayan sido los motivos por los cuales las Leyes Provinciales 4036 (1983) y 5409 (1986) las cuales establecían  la enseñanza del Quichua en las escuelas en la provincia de Santiago del Estero, no lograron anteriormente  sus objetivos, es decir, una aplicabilidad aceptable.

Subordinación a un modelo cultural dominante, con el Castellano como lengua  nacional.

Autoodio lingüístico por parte de algunos quichuahablantes. Al estar sumergidos en el  modelo  dominante, ven en la lengua prestigiosa  un modelo social a seguir. El prestigio del Castellano determina, en algunos casos, las elecciones lingüísticas de los hablantes.

Falta de adecuación en la enseñanza de la lengua Quichua a las diferentes áreas de Santiago: la zona rural y la zona urbana. Este hecho se agrava con la actual situación socioeconómica: pobreza, desocupación.

Aislamiento de la lengua Quichua de las otras lenguas indígenas. Al desligar esta lengua de las demás, se logra una dicotomía simple Quichua–Castellano, donde el primer término de esta dicotomía está enclavado en el segundo:
 

"Los años de contacto con los hispanohablantes fueron extinguiendo a la pobla- ción monolingüe quichua y en la actualidad, en los centros donde se practica su enseñanza, se mira al quichua desde la óptica del bilingüe, que en Argentina es lo mismo que decir desde el español ”  [3]

      Como explica el autor del texto citado anteriormente:
 

      “ La tesis sobre el origen post-hispánico del quichua santiagueño y su desvin- culación del mundo andino, sustentada por algunos autores de principio de siglo y reflotada por D.A. Bravo, fue reinterpretada por ciertos círculos produciendo una suerte de rechazo hacia el resto de la familia quechua, por considerarla extranjera, y una aceptación incondicional del español por considerarlo nacional.
        Conforme a estas opiniones, pareciera que la cosmovisión que toda lengua implica estaría ausente en el caso del quichua santiagueño, que sólo se habría heredado un conjunto de voces que sustituyen parcialmente un vocabulario español”

      La concepción del Quichua como lengua insertada en el mundo hispánico se encuentra  en el texto de Domingo Bravo, en el momento de definir dicha lengua:
 

 “El  idioma Quichua de Santiago del Estero, que enclavado dentro del castellano, idioma nacional argentino, constituye un verdadero oasis lingüístico, nos plantea un problema histórico – lingüístico que viene a cobrar actualidad por la circuns- tancia de que en los programas escolares de 5° año de la escuela normal santia- gueña, elaborados en 1950, se ha  incluido su enseñanza como materia activa , la que daría comienzo según disposición del  P.E. de la provincia,  desde el período escolar de 1953, pero hasta el presente, no se ha empezado aún. Se habló asimismo de extender su enseñanza a la escuela primaria pero no alcanzó éxito el propósito” [4]

 Por su parte, Jorge Alderetes, propone la autonomía del Quichua en la  descripción formal de esta lengua, desligándose de un posible referente lingüístico que en este caso, sería el Castellano. Este punto de vista nos remite a la  Sociolingüística Catalana o “Nativa”, y al aporte que los sociolingüistas catalanes hicieron con relación a la teoría de la diglosia de Ferguson, al incorporar el elemento político en el análisis.  Estos teóricos establecen relaciones entre las situaciones lingüísticas y las sociales, como analiza Louis-Jean Calvet [5]  en su libro:
 

“ La diglosia, dicen, no es una coexistencia armoniosa entre dos variedades lingüís- ticas sino una situación conflictiva entre lengua dominante y lengua dominada” (Página 18)

Y con esto la reflexión sobre este aporte:

“ Este deslizamiento tuvo al menos el mérito de recordarnos que en política lingüística hay también política, y que las intervenciones en la lengua y en las lenguas tienen un carácter eminentemente social y político ” (Página 19)  [6]

  En conclusión: la ordenanza plantea la intervención como una reivindicación de la lengua Quichua en Santiago y la revalorización de esta cultura. Sin embargo, podemos ver que las dificultades que se le presentan a esta lengua en la provincia son mucho más amplias y complejas y no se resuelven con una modificación en el entorno ya que tienen un carácter eminentemente político.

  Esta intervención hace visible la lengua en la ciudad. Pero no representa la culminación de un proceso de planificación lingüística, el decorado de un edificio fuertemente construido, sino la evidencia de que detrás de esta decisión están muchas otras que no pudieron llevarse a cabo debido a que no tuvieron el apoyo estatal que una planificación seria y responsable necesita para ser llevada a cabo con éxito.

  Por otro lado, es necesario destacar el hecho de que un interés turístico podría estar  motivando este cambio en el entorno, esta preocupación en mostrar la lengua. La Concejal Silvina Rigali así lo expresa
 

“ … quiero decir que es muy importante que los santiagueños retomemos nuestra historia y que el turista sepa que el santiagueño es distinto, que somos auténticos, que mamamos nuestra cultura, que tenemos algo que nos hace ser originales.Que cuando un viajero pase por Santiago del Estero y vea ese “bienvenido” en Quichua se emocione sabiendo que aquí nos enorgullecemos de quienes descendemos” [7]

ANÁLISIS DE LA INTERVENCIÓN

  Esta es una intervención sobre el entorno lingüístico en la ciudad de Santiago del Estero. La marcación del territorio, la utilización de la lengua Quichua en la vida cotidiana es parte de una opción política y planificadora. Esta es una intervención in vitro  y es llevada a cabo mediante una ordenanza municipal. El ámbito donde se llevará a cabo es diverso e impreciso:

“carteles indicativos de ingreso a la ciudad, barrios, accidentes geográficos, y otros de utilidad pública; donde sea posible”.
  La presencia simbólica de esta lengua puede analizarse en varios sentidos: la inclusión del Quichua en la nomenclatura es una opción política en cuanto a la relación Quichua–Castellano, pero también se evidencia en la elección del Quichua en detrimento de otras lenguas que existieron en Santiago del Estero. Al optar por el Quichua, se toma la decisión de excluir otras lenguas indígenas de provincias vecinas.
Es una presencia simbólica que funciona a nivel connotativo, la función específica es declarar la existencia de una lengua diferente.

  Según la clasificación de Louis–Jean Calvet  podemos decir que esta es una intervención sobre el estatus de la lengua, sobre el uso que los hombres hacen de las lenguas, en qué momento se las utiliza, en que situaciones, fijando el ámbito donde se va a intervenir. Siguiendo su clasificación la intervención puede ser analizada de la siguiente manera:

a ) El Nivel de intervención en lo geográfico es de carácter municipal, y en lo jurídico se trata de una Ordenanza municipal. Esto condiciona su eficacia, ya que esta intervención no puede aplicarse fuera de este ámbito, su fuerza de ley es restringida.

b) El Modo de intervención es imperativo. En el texto de la ordenanza podemos ver las marcas del imperativo: empléese (Art.1), convócase (Art.2), comuníquese, dése, regístrese, archívese (Art.3). Sin embargo, hay que hacer la salvedad de que esta intervención no obliga al individuo a hablar o escribir la lengua Quichua, es una intervención menos radical que la de la imposición de tal o cual lengua.
Se impone la rotulación bilingüe.

c) El Contenido de la intervención es relativo al uso de las lenguas.
 

DIAGNÓSTICO:

  Calvet afirma que la situación inicial 1,“que luego de analizarla se la encuentra no satisfactoria” es el ámbito donde se interviene para conseguir establecer la situación 2, que es la situación ideal, o un primer paso en el mejoramiento de la situación 1.
La situación inicial que se desea mejorar con esta intervención  proviene del ámbito sociopolítico y no del ámbito estrictamente lingüístico. Según la autora del proyecto de ordenanza, las transformaciones negativas que se van dando en el país, y particularmente en la provincia de Santiago del Estero, serían una consecuencia del proceso de globalización y de un Estado que no interviene. Ante este vacío intervencionista, surge la necesidad de actuar defendiendo lo autóctono. Este cierre defensivo que propone la ordenanza, se plantea como respuesta a “un proceso de  despersonalización” (Ver la enumeración de los Considerando en la Ordenanza que está siendo analizada), en una ciudad que va perdiendo la fisonomía antigua con los cambios producidos en el paisaje y la arquitectura. Se desdibuja la identidad del santiagueño, y la ciudad va perdiendo su “condición de ciudad más antigua” al verse modernizado su entorno.

Esta política lingüística está explícita en los “CONSIDERANDOS”:
 

“ Que, el proceso de globalización en su tendencia hacia la homogeneidad, vuelve permeable las fronteras culturales, afectando la originalidad de los pueblos.
  Que, nuestra ciudad sufre un proceso de despersonalización, fácilmente observable desde su condición de ciudad más antigua, que no se refleja en la actualidad al no haber sido resguardado, en su aspecto arquitectónico y paisajístico”. 

   El papel de la lengua sería el de restituir una tradición anterior, siendo el testimonio de una cultura ancestral.
 

OBJETIVOS DE LA INTERVENCION:

Los objetivos autoasignados de la intervención son:

a) Frenar el proceso de integración cultural mediante una intervención sobre el estatus de la lengua quichua

b) Protección de la lengua regional como símbolo de identidad cultural

c) Contrarrestar la pérdida de personalidad de una ciudad en su crecimiento: el entorno social se va modificando (arquitectura, paisaje, movimiento de capitales)

  Se siente la necesidad de reglamentar las prácticas sociales (codificación – Bourdieu) ante la falta de intervención estatal.
  Podemos concluir entonces que uno de los principales objetivos de la ordenanza es intervenir en la visibilidad en la ciudad de Santiago. Contrarrestar un fenómeno “fácilmente observable” con otro.
 

POLÍTICAS LINGÜÍSTICAS:  LA CUESTIÓN DEL PODER. QUIÉNES LA LLEVAN A CABO.

  El proyecto de Ordenanza fue realizado por la Comisión de Educación, Cultura y Turismo. El  Honorable Concejo Deliberante Municipal  de Santiago del Estero sanciona este proyecto con fuerza de ORDENANZA el 9 de Junio de 1998.

Representaciones lingüísticas en juego:

  En la versión taquigráfica se presenta el marco histórico. La colonización no es vista como un proceso de dominación excesivamente problemático, sino como parte de una evolución inevitable.
 

“En Santiago del Estero, cuando llegó la colonización del Norte se encontró con numerosas naciones indígenas. Estas naciones hablaban distintos dialectos; aquí mismo, donde se fundó Santiago del Estero vivían los Tonocotés, ellos hablaban un dialecto, pero existían otras naciones. Esta nación de los Tonocotés era sedentaria; aquí en Santiago del Estero vivían otras naciones nómades, que eran guerreros como: los Lules, los Sanavirones, los Cacanes, los Mataraes, y cuando el conquistador llegó a la provincia, esta región, se encuentra con un gran  problema, porque habían venido los conquistadores a colonizar y a dominar esta zona. Era el principio de todo no el fin, porque para colonizarlos debían evangelizarnos y para evangelizar necesitaban un instrumento y el instrumento era el Quichua” .  [8]

Al colonizador se le presenta un problema lingüístico ¿Cuál es la lengua que se utilizará  para poder comunicarse con y entre los pueblos que vivían en la región?. Esta opción lingüística que llevan a cabo los colonizadores (la elección del Quichua como instrumento de evangelización) es utilizada por la Concejal Rigali como referente que legitima la propuesta, ya que el bilingüismo elegido en la ordenanza es el Quichua-Castellano.
  La extinción de las lenguas que desaparecieron en beneficio del Quichua como lengua general y de prestigio entre los indígenas,  no es tratada de manera conflictiva (tampoco se intenta recuperarlas). Parece no haber identificación con esas lenguas.

  Las dos teorías que se esbozan en la ordenanza con relación a la aparición del Quichua en Santiago del Estero son las tradicionales:
a) El Quichua fue implementado por los colonizadores, quienes venían del Alto Perú y, por lo tanto, conocían la lengua. El Quichua fue utilizado como instrumento de evangelización, como lengua común ante la diversidad de dialectos que se hablaban, y entre los cuales no era  posible la comunicación. (Versión colonial)
b) El Quichua fue introducido en la región 200 años antes de la Conquista por enviados del Inca Viracocha, por la expansión y poderío del Imperio Inca.  (Versión incaica)

  El Quichua Santiagueño es definido en la versión taquigráfica como un híbrido del Quichua puro del Alto Perú con los dialectos que se hablaban en esa zona.  En la ordenanza es denominado dialecto “producto de la hibridación de la lengua madre con el castellano y con otras lenguas indígenas” siendo el Quichua de Cuzco el preformante de dicho dialecto. Es decir, se considera al dialecto cuzqueño como "el quichua puro o lengua madre".
  El quichua santiagueño está asociado a un pasado glorioso y a una cultura prestigiosa. Deriva, según la ordenanza, del Quichua de Cuzco, del Imperio Inca, o de Perú, el cual es tomado en calidad de lengua de alta jerarquía, lo que implica que en esta concepción existen jerarquías de lenguas. La lengua más prestigiosa estaría ligada al Imperio, a la cultura de una civilización altamente desarrollada, la cual ejerce su dominio sobre otros pueblos.

  Por otro lado, se afirma que la gran capacidad lingüística del Quichua Incaico se debía a: gran cantidad de vocablos (léxico), inmensa área de difusión (cantidad de hablantes), refinamiento dado por una cultura superior y su función vehicular, fundante de dialectos (entre ellos el Quichua Santiagueño), y por último, pilar de una cultura (prestigio).

  Por lo tanto, está planteado el tema del equipamiento de las lenguas para ser utilizadas con determinadas funciones, y la idea de atributos (+/-) de Fasold [9] : no cualquier lengua puede cumplir cualquier función, “para cumplir determinada función, una lengua debe poseer ciertos atributos”.  Fasold en su clasificación “ratifica el resultado de una relación de fuerzas en un momento de la historia”, tal como se explicita en la ordenanza al categorizar al quechua cuzqueño.
 

El “ser Santiagueño”:

  En la versión taquigráfica se explica esta concepción de lo que significa el “ser santiagueño”. Este es “un ser muy especial: en él confluyen armoniosamente el indio y el español.”   La historia hispánica y prehispánica parecen mezclarse en una dualidad inseparable. Con esta intervención se quiere hacer presente esta dualidad. ¿Con qué objetivos? ¿Quién es el posible destinatario de esta intervención? ¿Alguien que no posea esa dualidad? ¿Alguien que deba verla? ¿Un “extranjero”?.  La pregunta sería ¿simplemente con indicadores bilingües se logra manifestar ese “ser santiagueño?

Los Instrumentos:
  Los instrumentos para llevar a cabo los objetivos se declaran explícitamente en el Art. 2 de la ordenanza:
“Para la ejecución de la presente ordenanza, convócase a las instituciones especializadas en la lengua Quichua Santiagueña.-”

Las instituciones de las cuales se hace alusión en la versión taquigráfica son:

- Instituto de Lingüística, Folklore y Arqueología, fundado en 1953, el cual dependía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Tucumán. Actualmente, sigue funcionando en el Museo Histórico de la Provincia de Santiago del Estero. El fundador fue Orestes Di Lullo, luego fue presidido por Domingo Bravo, y actualmente por Luis Garay Di Lullo.

- Alero Quichua Santiagueño, el cual, según la ordenanza, dicta el 1er. Curso de Quichua en la Biblioteca Sarmiento en la década del 50. También emite un programa radial desde 1959, en Radio Nacional.

- Obra de Sixto Palavecino. Sus trabajos fueron difundidos por todo el país.

- Docentes jubiladas y docentes en actividad, quienes editan la revista Tarpuy Pacha.

En los “considerandos” de la ordenanza se nombran las instituciones o personas citadas en la versión taquigráfica (exceptuando a los docentes), y se agregan:

- La mención de la creación de un Instituto de Investigación con intercambio cultural y a una carrera para el estudio del Quichua en la U.N.S.E.

- Subsecretaría de Cultura y Turismo de la Municipalidad de la Capital. Programa de Quichua en la currícula.
 

 La cuestión del nombre:

  Los indicadores viales designan algo, lo nombran. En la ordenanza no se plantea el tema de la correspondencia término a término como algo problemático. Aparentemente, todos los nombres en Castellano tienen su correspondiente en Quichua. Se restablece la función nominativa de la lengua Quichua. La flora y fauna de la región, así como la nomenclatura topográfica tienen su correspondiente en esta lengua:
 

“ Que, la casi totalidad de la nomenclatura topográfica de la provincia corresponde a voces del dialecto Quichua Santiagueño, así como tienen su correspondiente en esta lengua la flora y la  fauna de la provincia ”  [10]

  ¿Por qué no instituirlo, fijarlo, establecerlo mediante un poder, en este caso municipal?
Por un lado, cambia el paisaje, por otro, queda arraigada esta cultura en la memoria de los santiagueños. Los medios de conservación de esta cultura, de la lengua Quichua son: el habla, el folklore, el mito (la lengua atesora la cultura).
 

REFLEXIONES FINALES

  El texto de la ordenanza no provee las respuestas a muchos interrogantes que se van planteando al analizar esta propuesta.
  El marco ideológico y legislativo de la Ordenanza representa una opción política que no encuadra con la realidad de muchos habitantes de Santiago del Estero, y con el desajuste existente entre el discurso político y la acción política.
  Una primera lectura de la ordenanza en cuestión podría revelar una buena intención. Al ir profundizando en el análisis, se observa  la superficialidad con que es tratado el tema, debido a que no se advierte cual sería el aporte real a la situación lingüística entre el Castellano y el Quichua, si no es éste el de restablecer  la identidad y atraer o preservar el turismo (los cuales han sido calificados en este trabajo de insuficientes.)
  El presupuesto más fuerte en  la ordenanza es el de que la situación de bilingüismo en Santiago del Estero está resuelta. No plantea el conflicto entre las lenguas, sino la amenaza de la despersonalización de la ciudad ante el proceso mundial de globalización.

  Esta intervención estaría ocupando el lugar de una planificación lingüística seria y necesaria que incluya a la institución educativa, al Estado como referente y legitimador de esta posible política lingüística y a las asociaciones o grupos no gubernamentales que constantemente están trabajando en el tema.

Algunos de los interrogantes son:

¿Puede frenarse el proceso de globalización con la simple implementación de indicadores viales en una lengua aborigen?
¿Puede detenerse la expansión de las fronteras culturales entre los pueblos mediante una ordenanza municipal?
¿Hasta qué punto puede revertirse la situación actual del paisaje y la arquitectura frente al  avance de la modernidad? ¿Mediante carteles indicadores bilingües?
¿Se hizo un relevamiento o encuesta entre los habitantes de Santiago sobre la importancia de una posible medida, o sobre el interés que podía despertar el tema en los mismos?
¿Quién será la autoridad que controle el cumplimiento de la ordenanza?
 

Para concluir:

  LA ORDENANZA CARECE DE FUNDAMENTOS PRÁCTICOS YA QUE SE AGOTA EN LA MERA FORMALIDAD.
  UNA INTERVENCIÓN LINGÜÍSTICA SERIA, DEBERÍA PROPONER UNA REFORMA RADICAL EN LA ENSEÑANZA DEL QUICHUA INSERTANDO LA LENGUA EN EL SISTEMA EDUCATIVO MEDIANTE UNA INTERVENCIÓN ESTATAL QUE PROVEA LOS RECURSOS NECESARIOS PARA PODER LLEVARLA A CABO (CAPACITACIÓN, TEXTOS EN QUICHUA, ETC.)
  ESTA INTERVENCIÓN ESTARÍA LEGITIMADA DESDE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA, LO CUAL ELEVARÍA EL PRESTIGIO DE ESTA LENGUA Y LA RECUPERACIÓN DE SU VALOR CULTURAL EN LA SOCIEDAD.
  EN EL ASPECTO LINGÜÍSTICO ES NECESARIA UNA DESCRIPCION FORMAL AUTÓNOMA CON RESPECTO AL CASTELLANO, Y LA RESTITUCIÓN DE LA FUNCIÓN COMUNICATIVA EN LA SOCIEDAD DESLIGADA DE REPRESENTACIONES SOCIOLINGÜÍSTICAS PROVENIENTES DE UNA VISIÓN HISPÁNICA DE LA LENGUA.
 

(c) Soledad Gopar, 1999


APENDICE

CONTENIDO DE  LOS CONSIDERANDOS:

El Quichua Santiagueño está asociado a un pasado glorioso y a una cultura prestigiosa.
        Deriva del Quichua de Cuzco, del Imperio Inca, o de Perú.

Definición del Quichua Santiagueño:
       Dialecto del Quichua.
       Híbrido: lengua madre con el castellano y con otras lenguas indígenas.

Imposición de la lengua en Santiago del Estero por parte de los colonizadores.
Evolución en dicha región: lengua principal – lengua de la intimidad del pueblo – bilingüismo Quichua - Castellano.

Justifica a través del empleo del quichua en la Constitución de 1816, la existencia de esta lengua en Santiago.

La lengua como reflejo de la originalidad de un pueblo, como parte de su identidad, como tesoro cultural.

El Quichua es el elemento más representativo de la cultura de Santiago del Estero. En el Quichua confluye toda la historia prehispánica, el Quichua funda la cultura indígena.

Mención de otros ámbitos donde se evidencia la presencia del Quichua: la nomenclatura topográfica, la flora y la fauna.

Nombres quichuas de lugares

Antecedente histórico de autoridad en la revalorización del Quichua. Instituciones  a nivel nacional.

Otro antecedente: instituciones regionales.

Creación de carrera en la U.N.S.E. (Universidad Nacional de Santiago del Estero)

Enseñanza paralela al Castellano en las escuelas. Su inclusión en el aparato educativo.

Programa de Quichua en la currícula de nivel.

Consideran que su participación en el tema no puede faltar.

Cierre defensivo.

Objetivos autoasignados de la intervención.
 



[1] Discurso de la Concejal Silvina L. Rigali. Ver la Versión taquigráfica.   El subrayado que se aplicará a los textos, es del autor. (regresa a Texto Principal)
[2] Ver en la ordenanza la enumeración de los “considerandos”. (regresa a Texto Principal)
[3] Jorge R. Alderetes. Ver “El Quichua de Santiago del Estero”, Tucumán, Argentina. En Internet:
     http://webs.satlink.com/usuarios/r/rory/main.htm (regresa a Texto Principal)
[4] Domingo Bravo,  “El Quichua Santiagueño: reducto idiomático”, Tucumán, Argentina, 1956. (regresa a Texto Principal)
[5] Louis-Jean Calvet, “Las políticas lingüísticas”, Buenos Aires, EDICIAL, 1997. (regresa a Texto Principal)
[6] El subrayado se encuentra en el texto original. (regresa a Texto Principal)
[7] Ver la Versión Taquigráfica. (regresa a Texto Principal)
[8] Idem. (regresa a Texto Principal)
[9] Todas las referencias a la teoría de Ralph  Fasold, pueden encontrarse en  Calvet, Capítulo II. Páginas 26 a 28. (regresa a Texto Principal)
[10] Ver la Ordenanza N° 3.050 /98.-  la enumeración de los “considerandos” . (regresa a Texto Principal) 
 


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