Este artículo se reproduce con expresa autorización de su autor.  Fue publicado originalmente en:
Hipperdinger, Yolanda (compiladora): Contacto de Lenguas en el Sur argentino. EdiUNS, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, 2006 (pags.95-151) ISBN 978-987-1171-61-3.


Estrategias en la traducción de algunos lexemas
del mapuzungun de Chubut al castellano

 

Antonio Díaz-Fernández
Ministerio de Educación de Chubut,
titakin_utimpa@yahoo.com.ar

INDICE

1. Introducción
2. La traducción
3. Los conceptos culturales y la traducción
4. Campos léxicos analizados

4.1. Mundo natural
4.2. Vida material y ergología
4.3. Vida espiritual
4.4. La estructura social
4.5. Gentilicios
4.6. Géneros discursivos

5. El nivel léxico y la lengua meta

5.1. Transferencias
5.2. Traducción

6. El  nivel morfosintáctico y la lengua meta

6.1. Calcos lingüísticos
6.1. Transferencia de categorías gramaticales

7. Conclusiones

Bibliografía

Notas

 

1. Introducción

1.0. En este trabajo nos proponemos analizar los diferentes procesos que emplean los mapuches, de cualquier grado de bilingüismo, en la provincia de Chubut, al verter determinados lexemas propios en castellano,  pues obviamente las dos lenguas no tienen una equivalencia léxica absoluta.

1.1. Glosónimo

La lengua mapuche es también conocida con el exoglósonimo de ‘araucano’, nombre acuñado por los españoles en el siglo XVI, mientras que el autoglosónimo es mapuzungun (/mapuquhun/), chezungun (/čequhun/) o mapuchezungun  (/mapučequhun/), es decir ‘lengua de la tierra’, ‘lengua de la gente’ y ‘lengua de la gente de la tierra’, respectivamente. De aquí en adelante nos referiremos a ella como mapuzungun. Respecto del sistema fonológico y de la grafía empleada en la transcripción del mapuzungun, véanse notas al final.

 

2. La traducción

2.0. El proceso de la traducción es altamente complejo, y como lo expresan Barranco y Martínez  “es un proceso activo no automático que implica una transformación. Es una actividad verbal articulada en una actividad social que se especifica en una actividad comunicativa” (Barranco y Martínez 1993: 25); y añaden: “En la traducción se da un intercambio de lenguas, una lengua suple a la otra: las diferentes formas lingüísticas coactúan, coexisten, correfieren en busca de su mutua adecuación” (ibid., 26). La traducción implica la transformación de estructuras y formas gramaticales particulares de una lengua para convertirlas en las de otra diferente; de este modo se pueden expresar ideas codificadas en una cultura en la lengua de otra cultura, sea esta similar o altamente divergente, manteniendo la esencia de esas mismas ideas.

2.1. En todo proceso de traducción se deben tener en cuenta dos cuestiones principales:

a) Cada lengua atomiza, analiza y codifica el  universo de manera diferente; no se trata solamente de una mera diferencia léxica, sino de estructuras gramaticales y de pensamientos diferentes, que son empleados por las distintas lenguas para describir una misma y única realidad.

b) Cada lengua tiene sus propios conceptos culturales y generalmente estos no tienen equivalencia en otras culturas, especialmente entre aquellas que pertenecen a familias etnolingüísticas muy diferenciadas y/o a áreas culturales más alejadas, por ejemplo la mapuche y la europea.

2.2. Por ello no siempre es posible traducir y encontrar en la lengua meta un lexema apropiado, aun en el caso de hablantes fluidos en ambas lenguas; así lo observan Paradis y Grosjean:

a) Paradis afirma: “A given notion, evoked by a single word in one language, may require a cumbersome roundabout circumlocution in another and will therefore be less easily evocable in that language. This is why a bilingual person who speaks both languages like a native might nevertheless encounter great difficulties in translating from one language into the other” (Paradis 1980: 421).

b) Grosjean observa que “contrary to popular opinion, translation has nothing to do with fluency... bilinguals range from being very poor to be very competent translators” (Grosjean 1980: 257).

Este tipo de dificultades se agudiza más cuando el bilingüe tiene menor competencia en la L2, es decir, en la segunda lengua adquirida.

 

3. Los conceptos culturales y la traducción

3.1. Los conceptos culturales propios de una lengua han sido denominados “términos culturales específicos”, pero Nelson Cartagena propone otra denominación por considerar que “todos los vocablos de una lengua son culturalmente específicos, en la medida en que las lenguas son sistemas idiosincráticos, cuyos elementos se definen por su valor, es decir, por las relaciones  que presentan con los otros elementos del conjunto” (Cartagena 1998: 8), y sugiere llamarlos Nombres de Referentes Culturales Específicos.A pesar de que esta propuesta parece justificable, mantendremos la primera designación en este trabajo por ser la más usada (de aquí en adelante, TCE).

3.2. Casi nunca los TCE encuentran un lexema equivalente exacto en la lengua meta; así por ejemplo: el vocablo finés sauna, el vocablo japonés origami, el vocablo ruso de la era soviética koljós, o el vocablo hebreo veterotestamentario shekinah resultan imposibles de traducir a otra lengua a no ser mediante una definición, por lo que en muchos casos se opta por la transferencia, generalmente adaptada fonológicamente a la lengua meta.

3.3. Esta falta de equivalencia léxica entre la lengua de origen o de partida de la traducción y la lengua meta es lo que Kade (citado en Cartagena 1998: 10) llamó  equivalencia cero. Así, cuando el traductor se encuentra con equivalencia cero en la lengua meta para un TCE de la lengua de origen, le quedan algunas opciones como:

a) la incorporación de préstamos
b) la incorporación de neologismos
c) la explicación 
d) la paráfrasis 
e) la combinación de las posibilidades mencionadas

3.4. La traducción del mapuzungun al castellano

3.4.1. En este trabajo analizamos y sistematizamos los casos observados en las traducciones del mapuzungun al castellano realizadas por mapuche-hablantes en la provincia del Chubut. Consideramos cómo los vernáculo-hablantes aluden a TCE propios en castellano, y qué procedimientos emplean en la traducción de esos conceptos propios del pueblo mapuche, tanto en el nivel léxico como en el morfosintáctico. Los ejemplos presentados han sido tomados de los corpora recogidos en diferentes comunidades aborígenes de esta provincia, en los departamentos Cushamen, Futaleufú, Languiñeo, Gastre, Telsen y Tehuelches. (Ver al final la nómina de informantes consultados).

3.4.2. Hay que tener en cuenta además dos factores significativos que tienen incidencia en el plano lingüístico:

a) el proceso de aculturación al que ha sido sometido el pueblo mapuche después de la ocupación masiva de sus tierras por la sociedad dominante, que ha traído efectos colaterales como escolarización hegemónica sin considerar las pautas propias de la sociedad indígena, la prohibición de la vernácula, la urbanización, la marginalidad y los cambios políticos y económicos, factores todos que han contribuido al desmantelamiento de pautas culturales -si bien no todas-, y en gran medida han facilitado su asimilación a las de la sociedad nacional;

b) el desgaste lingüístico (‘language attrition’ en la terminología de Andersen 1980), que consiste en el debilitamiento de la competencia con posterior reemplazo de la lengua vernácula en contextos con un fuerte contacto lingüístico. Los efectos del desgaste lingüístico afectan tanto al individuo como a la comunidad y cada nivel (fonológico, morfológico y léxico) resulta más o menos afectado que el otro. He comprobado con asaz frecuencia este fenómeno en el discurso de individuos bilingües eficientes donde se observa fluctuación fonológica, vacilación morfológica, olvido léxico momentáneo o permanente, etc.

3.4.3. Dadas estas situaciones, se mencionan en este trabajo los TCE que se usan actualmente en las comunidades mapuches de Chubut, y sobre ellos se basará el análisis que haremos a continuación. No se han tenido en cuenta lexemas que se usan en otras áreas araucanófonas, como Chile, La Pampa o Neuquén.

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