Título Original:  History of the Quichua of Santiago del Estero - Louisa R.Stark
Publicado en:  Klein/Stark (eds) South American Indian Languages. Retrospect and Prospect. Austin, Texas UP 1985.

HISTORIA DEL QUICHUA
DE SANTIAGO DEL ESTERO (*)

Louisa R.Stark

Introducción

El objetivo de este trabajo es doble. Primero, usando datos lingüísticos intenta contribuir a nuestra compresión de la historia del noroeste de Argentina. En segundo lugar,  y más específicamente, procura resolver varios problemas que pertenecen a la historia del Quichua hablado en Santiago del Estero. 1  El trabajo en sí mismo está basado en trabajos de campo realizados en Argentina durante la  Primavera de 1978, así como sobre fuentes publicadas e inéditas.

DIALECTOS DEL QUICHUA HABLADOS EN EL NOROESTE ARGENTINO

El área del noroeste de Argentina, donde el Quichua tradicionalmente ha sido hablado, es una región montañosa que se extiende desde Bolivia en el norte hasta Mendoza en el sur, y desde la frontera chilena en el oeste hasta el Chaco Argentino en el este. Por lo que se refiere a las divisiones políticas modernas abarca las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, Tucumán,  y partes de Santiago del Estero, Córdoba, San Juan, y Mendoza. Esta región forma un área de cultura válida en sí misma que se mantiene en contraste con el resto del país (Bennett,  Bleiler y Sommer 1948: 15).
En base a datos fonológicos, morfológicos y léxicos,  el Quichua del noroeste de Argentina se divide en tres dialectos principales (Severo 1978). Un dialecto Norteño se habla en la provincia de Jujuy, y probablemente se extiende al  este en la región montañosa de la provincia de Salta.   La Sierra de Chañi, que forma el límite del sur de Jujuy, también sirve como el límite meridional de este dialecto del Quichua. Un dialecto central se habló tradicionalmente en las actuales provincias de Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Córdoba, y norte de Mendoza. También podrían haber habido hablantes de este dialecto en la esquina nordeste de la actual provincia del Chaco. Finalmente, un dialecto oriental es hablado en Santiago del Estero. Es este dialecto, de ahora en adelante llamado Quichua de SE, el que servirá como foco de la discusión siguiente.

EL QUICHUA DE SANTIAGO DEL ESTERO

Situación Geográfica
Hoy hay aproximadamente 60,000 hablantes de Quichua (Bravo 1975: xiii) localizados en las partes norte y central de la provincia de Santiago del Estero en los departamentos de Capital, La Banda, Figueroa, Matará, Sarmiento, Robles, Loreto, San Martín, Salavina, Avellaneda,  y algunas partes de Copo, Alberdi,  Pellegrini y General Taboada (Christensen 1970: 34).  El área se extiende al oeste sobre la precordillera andina,  al sur en un grupo de salares sobre la pampa, y al noreste y el este en el verdadero Chaco.

Historia  del Quichua de SE

Teorías en cuanto a la Historia del Quichua de SE.   Con algunas excepciones (Christensen  1970; Gargaro 1953; Santucho 1954),  corrientemente  se cree que el Quichua fue introducido en Santiago del Estero después de su conquista por los españoles en el decimosexto siglo (Bravo 1965:11; Larrouy  1914:29;  Ledesma Medina  1946:29). La creencia que la lengua no existió en esta área antes de la llegada de los españoles está basada en los siguientes criterios:  (1) que arqueológicamente no hay ningunos restos incas en el área, y (2) que los primeros españoles no anotaron que hubieran encontrado hablantes Quichuas cuando ellos entraron en la región.   La hipótesis que el Quichua fue introducido después del contacto español, también está basada en la asunción que los españoles trajeron con ellos del Perú a muchos hablantes Quechuas cuando colonizaron el área. Sin embargo, no hay ninguna evidencia histórica que este haya sido realmente el caso (Levillier 1927:37).  Pero más allá de esto, recientes descubrimientos arqueológicos y evidencias etnohistóricas indican la probabilidad de que el Quichua se habló en Santiago del Estero antes de la llegada de los españoles.

La Prehistoria Lingüística del Quichua de SE

Evidencia Arqueológica.   Como se mencionó anteriormente, uno de los criterios usados para creer que el Quichua no fue hablado en Santiago del Estero antes de la llegada de los españoles, viene  de la falta de evidencia arqueológica que indique la ocupación inca del área.
Ciertamente es poco lo que ha sido descubierto y que ha sido analizado como inca.2  Sin embargo,  la investigación arqueológica que se ha llevado a cabo en Santiago del Estero se ha concentrado en las partes sur y surcentrales de la provincia, y muy pocas investigaciones se han efectuado en el área norte donde el Quichua tradicionalmente ha sido hablado.  Recientes estudios llevados a cabo en aquella parte de la provincia, sin embargo, han destapado la evidencia de ocupación inca (Toga 1978) que podría formar una base para la creencia que el Quichua fue introducido en esta región antes de  la llegada de los españoles.

Evidencia Etnohistórica.   Los primeros visitantes españoles notaron la presencia de un camino inca en los alrededores de Santiago del Estero. En una carta al Rey de España escrita en 1566, Juan de Matienzo reporta:
De allí (Tambos de la Ciénaga), dice,  se aparta el camino del Inca para la ciudad de Londres y de allí para Chile por la cordillera de Almagro que dizen sobre la mano derecha y sobre la izquierda se toma e1 camino para Cañete y Santiago del Estero que es metiéndose hacia los 1lanos del Río de la Plata (Christensen  1970:38)
Y en 1613,  varios residentes de Santiago del Estero mencionan un camino inca que conectaba su patria con Santiago de Chile (Gargaro  1953: 9-12).
Hay también evidencias etnohistóricas de la construcción de edificios incas en Santiago del Estero. En 1566, Juan de Matienzo escribe  “de Tamberias del Ynga” que se  encontraron sobre el viejo camino inca a Santiago del Estero, así como en el propio Santiago del Estero,  y que fueron proveídas de personal Chichas quichua-hablantes (Christensen 1970:38).  Y en 1613 un habitante de Santiago del Estero menciona “paredones viejos de la casa del inca” cerca del antiguo camino inca que atravesó el área (Gargaro  1953:10).
A su llegada a Santiago del Estero, los españoles encontraron hablantes de Quichua y Jurí.  3  Los Juríes eran una tribu pacífica, sedentaria que ocupó el área entre los ríos Salado y Du1ce, en más o menos el área geográfica exacta en la que el Quichua se habla ahora. Ellos parecen haber estado coexistiendo pacíficamente con el Quichua cuando los primeros españoles arribaron en 1550.  Aunque  ellos no pudieran comunicarse directamente con los  Juríes, los españoles notaron con sorpresa que los indios peruanos que los acompañaban podían comunicarse con ellos en Quechua (Levillier 1919: 92, 104, 115, 119; Nardi 1962: 263; von Hauenschild  1943:118).
Más allá de las referencias específicas al hablar de Quichua, los primeros españoles notaron a su llegada la presencia “de peruanos” (Sotelo Narvaez 1965:391), Chichas (Christensen  1970:38), e Incas (Sotelo Narvaez  1965:392), todos ellos eran presumiblemente hablantes de Quichua.
Basados en datos arqueológicos y etnohistóricos, concluimos que el Quichua fue hablado en Santiago del Estero antes de la llegada de los españoles.  Este probablemente fue introducido algún tiempo después de 1471, durante el reinado del Inca Topa.   En este tiempo los incas ya explotaban las minas del noroeste de Argentina (Severo 1978:6-11) y las tribus del Chaco, buscando los minerales que aquellos habían producido, ya habían lanzado su primer ataque sobre esta parte del Imperio (Metraux  1945:465).  Ya que Santiago del Estero estaba localizado en un punto estratégico geográficamente, sobre el único paso natural que conectaba el Paraná y las tribus del Chaco, en el este, con la precordillera andina y sus minas, en el oeste,  los incas muy probablemente establecieron fortines militares en esta área. Estos habrían sido asistidos por una combinación de soldados y mitimaes (colonos),  una práctica que se había seguido en otras partes de Argentina (Fock  1961). Después de que los españoles llegaron, ellos también poblaron el área con guarniciones en un esfuerzo por controlar las continuas invasiones de las tribus del Chaco  (Figueroa  1949:61-65; Jolis  1789:560; Archivo de Santiago del Estero  1925b: 100).

La Conquista española y el Período Colonial
Poco después de que los españoles llegaron a Santiago del Estero,  comenzaron a seguir la práctica de sus compatriotas a lo largo del resto de Sudamérica dividiendo a los Indios que ellos encontraron en encomiendas. 4  Así, los grupos indios que antes habían vivido en establecimientos dispersos fueron reunidos en ciudades (Archivo de Santiago del Estero 1925b:77) para que fueran más accesibles para la exacción de tributo y servicios de trabajo por los españoles. En el área en la que el Quichua todavía es hablado,  los primeros grupos que vinieron bajo el sistema de encomienda eran hablantes locales de Quichua y Jurí; más tarde fueron unidos con los miembros de otros grupos tribales, incluyendo a los hablantes de Lule, Diaguita, Sanavirón-Indamás, y Comechingón. Estos Indios, encontrándose concentrados en establecimientos con Juríes y hablantes Quichuas, primero parecen haber hablado Jurí (Tonocoté) como una segunda lengua, y luego más tarde el Jurí fue substituido por el Quichua. 5 Hay, por ejemplo, un informe hecho durante el Período Colonial temprano por el P. Pedro Lozano quien describe un grupo de hablantes nativos de Lule. Entre ellos, las personas más ancianas entendían Tonocoté (Jurí) mientras los más jóvenes comúnmente hablaban Quichua (Santucho  1954:5).
Si los españoles hubieran escogido el Jurí para servir como su intermediario,  quizás el Jurí se habría vuelto la lengua dominante en Santiago del Estero. En cambio ellos parecen haber escogido a hablantes locales de Quichua 6,  los cuales seleccionaron entre los originales mitimaes o entre los pocos “peruanos” que los habían acompañado, para servir como sus “mandanes” (Figueroa  1948,  1949; Archivo de Santiago del Estero 1924:130, 1925a: 110, 1925b:77).7  Esto ocurrió, muy probablemente, porque los españoles conocían a hablantes Quechuas en Perú,  y los consideraban como más "civilizados" que los miembros de otros grupos indios y por lo tanto capaces de posiciones de mayor responsabilidad. Los Indios que sirvieron bajo los hablantes de Quichua  aprendieron la  lengua de ellos, usándolo durante el Período Colonial temprano como una lingua franca entre ellos,  y más tarde como su lengua materna.  Así los idiomas nativos locales comenzaron a disminuir. Este proceso también se desarrolló por una enfermedad natural enemiga, que cobró víctimas en las concentraciones de Indios recién instalados en las ciudades. Sin embargo, es bastante probable que la enfermedad  haya tenido menor efecto sobre los líderes nativos Quichua-hablantes quienes fueron menos explotados y mejor alimentados que los pueblos que ellos gobernaron (Bolton  1978). 8
La mita también tenía un efecto sobre la situación lingüística, con muchos Indios que fueron enviados a Potosí para trabajar en las minas. 9  Aunque la mención fue hecha respecto de un gran número de Juríes que estaban siendo enviados a Bolivia (Levillier  1927:37),  los Quichuas del área, quizás debido a su estatus favorecido, no parecen haber sufrido este destino. Así, allí parece que hubo una reducción rápida de hablantes no-Quichuas puesto que unos pocos de los Juríes enviados a Potosí alguna vez regresaron. Los que volvieron, si ellos no hubieran aprendido el Quichua ya en Santiago del Estero, probablemente se habían hecho fluidos en esta lengua en Potosí. El Quichua no sólo fue hablado en la ciudad, sino que también sirvió como una lingua franca entre los trabajadores enviados allí de todas partes del Imperio español.
La combinación de enfermedad y la mita causó una rápida disminución en la población india de Santiago del Estero. Entre 1553 y 1609 la población había disminuido en casi el 50%;  en  1553 había 48 españoles y 12,000 indios en el área comparando  con 1609 cuando había 100 españoles y 6,729 indios (Carrizo 1937: 119). Desde el punto de vista lingüístico, la disminución era probablemente mayor entre los hablantes no-Quichuas. Por ejemplo, los Sanavirones-Indamas que parecen haber sido un grupo bastante importante en  el momento del contacto español,  es descrito en 1594 como:
... poca gente y tan hábil, que todos han aprendido la lengua de Cuzco (Quechua) como todos los indios que sirven a Santiago... (Barzana  1965:79).
Probablemente esto fue en buena parte debido a la drástica disminución de la población no-Quichua-hablante, ya que los mismos españoles comenzaron a adoptar el Quichua como una lingua franca para comunicarse con los diversos grupos indios. Esto no fue en ninguna parte más evidente que en la política de la Iglesia, lo cual fue oficializado en 1579 en el primer sínodo celebrado en Santiago del Estero. Allí se decidió que deberían enseñar a los indios del área, la doctrina y el catecismo “en lengua del Cuzco” (Quechua del Cuzco) porque un número grande de Indios ya sabía como rezar en aquella lengua,  y porque las otras lenguas indias habladas en la provincia eran demasiadas, y también pequeñas, para hacer que valiera la pena aprender y evangelizar en todos ellas. Los sacerdotes quienes debían trabajar con Indios tenían que ser capaces de hablar la “lengua general del Cuzco”.
A diferencia de otras áreas del noroeste de Argentina, esto no pareció ser demasiado difícil. De hecho, la mayoría de Criollos nacidos en Santiago del Estero parecen haber hablado Quichua como se menciona en un  informe de 1592-1593 cuando los testigos en la capital provincial declaran que un sacerdote Criollo hablaba bien el  Quichua simplemente por haber sido nacido allí (Nardi 1962:264-265) 10   y en 1635 el obispo del área se quejó que:
“Poco hablan los indios y españoles en castellano porque está más connaturalizada la lengua general de los indios (Quichua)... (Bravo  1965:19).
De nuevo,  en 1734 se mencionó que:
... en las ciudades de esta provincia no obstante de la comunicación y asistencia de sus obispos, parrocos y Gobernadores, vecinos y comerciantes, es mas generalmente hablada entre la gente común la dicha lengua (Quichua)...  (Nardi 1962:267).
A fines del Período Colonial, encontramos que las lenguas originales de Santiago del Estero habían desaparecido, habiendo sido substituidas por el Quichua que había progresado de funcionar como una lingua franca a servir igualmente como la lengua materna de Indios y Criollos. La adopción de la lengua india como su lengua materna por los Criollos, parece haber sido el resultado de su pequeño número en relación a la población india, así como su aislamiento de los centros de habla hispana del país.
Para resumir, el Quichua parece haber comenzado su ascenso en Santiago del Estero durante el Período Colonial temprano, con la disminución de los hablantes de otras lenguas indias por la enfermedad y el trabajo forzado en la mita. Esto fue reforzado entonces por el clero que encontró útil usar el Quichua del Cuzco como una lingua franca en su trabajo con los Indios. 11
 Su empleo del dialecto del Cuzco probablemente haya tenido alguna influencia sobre el Quichua hablado durante el Período Colonial, y también hasta hoy. En particular esto puede notarse en sufijo pronominal de primera persona inclusiva /-nčis/.   Más allá de esto, los criollos hispanohablantes parecen haber dejado su marca sobre la lengua. Esto es particularmente notable en el orden de las palabras, donde los adjetivos siguen a los sustantivos, en lugar de precederlos, como es común en el Quechua hablado en todas partes del resto de Sudamérica.

Los Siglos  Diecinueve y Veinte
A mediados del siglo diecinueve,  la población india de Santiago del Estero casi había desaparecido.  Como un visitante francés notó durante su permanencia algún tiempo entre 1841 y 1859:
... el grueso de la población de la Provincia de Santiago del Estero está compuesta de mestizos provenientes de indios de raza Quichua ... se habla el quichua en toda la Provincia de Santiago, como se habla el Guaraní en el Paraguay ...   (Santucho  1954:15).
Lo que parece haber ocurrido es que, con el tiempo, los indios de la provincia se habían asimilado a su población “Mestiza” o Criolla.   Sin embargo, el Quichua que había sido hablado mucho tiempo por ambos grupos, fue mantenida pero identificada como una lengua criolla no-india. Como tal esta continuó floreciendo en Santiago del Estero. En los años 1860, un viajero inglés escribió de El Bracho:
La población aquí cuenta con aproximadamente tres mil almas, de las cuales sólo tres o cuatro conocen el Castellano - el resto habla el Quichua (Hutchinson  1865:162).
El Bracho, debe notarse,  queda a pocos kilómetros de la capital provincial de Santiago del Estero.

Y durante las primeras décadas del siglo veinte:
... en la misma capital de Santiago era todavía frecuente oir a caballeros y matronas de los más altos linajes patricios y de la más elevada cultura, emplear el quichua con la misma fluidez y desenvoltura con que también hablaban el castellano (Christensen  1970:89).
Sin embargo, más recientemente,  han sido realizadas incursiones en la lengua.  Para empezar, Santiago del Estero que durante mucho tiempo había existido en un aislamiento casi total, se ha integrado con el resto de la Argentina de habla española.  Así el Quichua está casi desaparecido entre la población urbana, así como entre las clases rurales media y alta; todos estos individuos tienen buenos medios de comunicación con el resto del país, ya sea a través de transportes a otras partes de Argentina, o mediante la radio, la televisión, periódicos y revistas en lengua española.  Y, a diferencia de la situación en Paraguay donde hablar Guaraní refuerza la identidad de alguien como paraguayo, ya sea la clase de alguien o el ámbito geográfico, tal no ha sido el caso en Santiago del Estero.
Donde el Quichua permanece es en las áreas rurales donde todavía es hablado por los campesinos de la provincia. Sin embargo, también allí comienzan a ser hechas incursiones en la lengua, sobre todo con la educación obligatoria de niños quichua-hablantes en escuelas de lengua española.  Además de esto, los hombres se alistan en el ejército,  y los miembros más jóvenes de la población rural abandonan sus comunidades para buscar trabajo en áreas urbanas, tan cerca como la capital provincial o tan lejos como Buenos Aires (Hadis 1975). Por consiguiente, allí comienza a haber un estigma asociado al hablar en Quichua.  Ya que al hablar la lengua, uno admite que es de clase baja rural rústica (D.Bravo 1978; Christensen 1970:90), algo que uno odia ser, en una sociedad que enfatiza tan enormemente el esplendor de la vida urbana de clase media.   Peor aún, uno puede ser acusado de ser un indio, ya que fuera de Santiago del Estero el Quichua es considerado una lengua “india”. 12   En un país que se destaca por su “racismo anti-indigenista” (Martínez 1972:46), ser identificado de cualquier modo como un indio es un  verdadero insulto. 13  Como resultado, el doble estigma de identidad étnica y de clase asociado con su uso, ha causado una disminución en el uso del Quichua.   Pero con una población de aproximadamente 60,000 hablantes,  algunos de ellos todavía monolingües,  la lengua no está en ninguna parte todavía al borde de la extinción.

CONCLUSIÓN
Para concluir, encontramos que el Quichua de Santiago del Estero es todavía bastante vigoroso, sobre todo en comparación con el estado de la lengua en el resto del noroeste de Argentina, donde está al borde de la extinción (Severo 1978). ¿A qué atribuimos este factor?.   El rasgo que parece haber contribuido más a la supervivencia del Quichua de SE después del siglo XVI es el hecho que nunca fue visto como una lengua india en Santiago del Estero.  En un país como Argentina que, como los Estados Unidos, pasó una parte buena del siglo XIX intentando exterminar a su población india, lo indio, ya sea lingüístico o cultural, apenas ha sido tolerado.  Así no es sorprendente que durante el siglo diecinueve el Quichua desapareciera en aquellas partes de Argentina donde siempre fue considerada como una lengua india;  sus hablantes parecen haber decidido conscientemente erradicar aquel aspecto de su cultura que los identifica más obviamente como indios (Severo 1978). Sin embargo, el Quichua no ha sufrido el mismo destino en Santiago del Estero, donde ha sido conceptuada mucho tiempo como  una “lengua criolla” (Bravo 1965:98). Una buena parte de esta creencia está vinculada a la interpretación histórica que el Quichua fue traído a Santiago del Estero por los españoles. Esta asunción, mientras no esté basada sobre un hecho histórico, ha servido para disociar la lengua de su pasado indio.  Y así, esto probablemente ha contribuido a la supervivencia de la lengua en Santiago del Estero, una hazaña que no ha sido posible para la mayoría de las lenguas indias de Argentina.

RECONOCIMIENTOS
Este trabajo se presentó originalmente en el Simposio de Lingüística Andina, XLIII Congreso Internacional de Americanistas, Vancouver, del 10 al 17  de agosto de 1979.  Deseo agradecer a Donald Dilworth y Pam Hunte por sus comentarios sobre las primeras versiones de este papel.  También he sacado provecho de las discusiones con Rodrigo Bravo de Cafayate, mientras yo estaba en Argentina, que condujo al desarrollo de algunas de las ideas sobre la naturaleza india y no-india del quichua Argentino que son incluidas en este trabajo.


NOTAS
1.   Al referirnos a la lengua como perteneciente a Argentina,  será usado el término "Quichua”. Sin embargo, cuando la referencia sea hecha a la lengua en su contexto pan-andino,  nos referiremos como “Quechua”.
2.  Hay la posibilidad de que algunos materiales arqueológicos encontrados en Santiago del Estero sean realmente incas, aunque no hayan sido etiquetados como tales por los investigadores. En particular esto podría aplicarse a la albañilería de piedra y objetos metálicos encontrados en Icaño y publicados por Reichlen (1940).
3.  Es interesante notar que Jurí significa “avestruz” en Quechua, y probablemente se refería a la ropa de pluma de avestruz llevada por este grupo.

 4. En el Período Colonial temprano la encomienda era una concesión real por la que varias familias indias fueron confiadas a un español a quien se le otorgó derecho para extraer su tributo por servicios de trabajo.
 5. Asumo, como Metraux (1944:228), que Juríes y Tonocoté son diferentes nombres para el mismo grupo tribal.
 6. A veces hablantes de Quichua adicionales de la región montañosa Argentina fueron traídos por los españoles para trabajar como carpinteros y carreteros.  Ellos,  también, vivieron en los pueblos indios (Junta Conservadora del Archivo Histórico de  Tucumán 1941:23; Academia Nacional de la Historia 1941:469-470).
7. Un mandán era un administrador indio designado por los españoles.
8. En realidad la enfermedad parece haber tenido un efecto mayor sobre los indios recogidos juntos en las misiones.  Sin embargo,  en Santiago del Estero había sólo dos misiones, ambas parecen haber sido bastante pequeñas (Lascano  1973:34).
 9. La mita era un sistema de trabajo durante el Período Colonial en el que los Indios fueron obligados a pasar una cierta cantidad de tiempo trabajando en proyectos que beneficiarían a la Corona.
10. Criollo era una persona de linaje español nacida en América Latina.
11. Ver Bravo (1956:96)  para una copia del rezo del Padre Nuestro en Quechua del Cuzco que fue usado por el clero en Santiago del Estero.
12. Fuera de Santiago del Estero, el Quichua todavía es considerado una lengua “india” por los habitantes del noroeste de Argentina. De hecho, cuando he preguntado si hay todavía hay hablantes de Quichua en áreas tales como Salta, Tucumán, y Jujuy,  la respuesta habitual es que ya no hay indios en el área y que no hay hablantes de Quichua, y que si uno está interesado en la lengua habría que ir a Bolivia donde “hay muchos Indios ”.
13. Este sentimiento anti-indio está visible en los murales encontrados sobre edificios públicos en todas partes del noroeste de Argentina. Entre ellos hay siempre una sección o más que glorifica "la salvación" de Argentina  del indio "bárbaro". Tales pinturas inevitablemente muestran a un Gaucho que mata a un indio de a caballo o en el combate cuerpo a cuerpo.   


REFERENCIAS

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(*) Traducción de ADILQ.  Se han mantenido los subrayados del original y se han efectuado algunas correcciones por errores de tipeo. (regresa a Texto Principal) 

 


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