LA EIB ES UNA ESTAFA (Entrevista a Cerron-Palomino)

 

Rodolfo Cerrón-Palomino es una de las figuras más destacadas en el panorama del estudio de las lenguas andinas en nuestro medio. Doctor en lingüística de la Universidad de Illinois, miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua y docente del Departamento de Humanidades de la PUCP, atendió algunas observaciones sobre lo que significa una política lingüística -planificación y conservación de lenguas vernáculas- coherente en un país como el nuestro. Aquí sus comentarios.

1. ¿Es incompatible la modernidad y la preservación de la identidad cultural indígena?

La industrialización no ha significado nunca la deslealtad con ciertos patrones étnicos de sus pueblos. Los bretones luchan por su identidad, los corsos lo hacen abiertamente por su cultura y por su lengua, en Holanda, los friulanos. Estas son realidades. No hay incompatibilidad acá; hay factores, sí, de orden económico y social.

2. ¿No es natural la transformación o la muerte de las lenguas? ¿Para qué preservarlas?

Bueno, muchos antropólogos dicen eso, pero no es necesariamente así. En la historia hay muchos casos en donde la situación de una lengua a punto de morir se ha revertido, depende de las deudas que los pueblos tengan con ellas.

3. ¿Cómo con el guaraní en Paraguay?

Sí. Pero en Europa también ocurre. Vayamos al inglés. ¿Qué cosa era el inglés en el siglo XI y XII? ¡Era lengua de basureros y porquerizos! Hay un dicho inglés muy claro de esa época: "Juan podría ser un caballero si sólo supiera hablar francés". ¡Era una vergüenza hablar inglés! Entonces, si se hubiera aceptado una situación de opresión lingüística, bueno, pues, ya no habría inglés, pero no ocurrió eso. La gente luchó por conservar su identidad y valores propios. En una política idiomática, esta lucha debe estar acompañada de una política económica y social, de lo contrario sólo estamos ante un discurso lírico y condenado al fracaso.

4. ¿Esta lucha por la identidad vale aún en un contexto como el de la globalización?

Sí, sí. Esto también tiene que ver con el discurso de las nacionalidades, ¿no? Allá por los inicios de siglo el discurso socialista, por ejemplo, decía que ya las fronteras estaban de más porque el fin de la lucha de clases nos haría hermanos a todos. ¿Y qué pasó? Vino la primera guerra mundial, y luego la segunda, y reaparecen los discursos de nacionalidad. Entonces, van a existir estos movimientos de homogenización siempre pero nunca barrerán con los discursos de lealtades étnicas y lingüísticas. Esta idea de la homogenización cultural es un mito. Y por un mito tan falso como este es que el Valle del Mantaro se ha desquechuizado. El quechua siempre fue sinónimo de atraso y esta prédica viene de nuestros abuelos... Pero ¿gracias a esta supresión lingüística les ha llegado desarrollo? No. Todo sigue igual.

5. ¿Qué pasará con el cauqui y el jacaru?

Bueno, la del cauqui es una situación terminal. El caso del jacaru, según Hardman, es más proclive a ser conservado por la posición de los mismos hablantes, pero eso no es tan cierto, el optimismo de Martha Hardman es sólo lírico. El trabajo de Nelly Belleza sobre el jacaru, por ejemplo, demuestra que la lengua ya está entrando a una fase de fosilización y empobrecimiento. Pero no es para cruzarse de brazos, tampoco.

6. Cuando mueran el cauqui y el jacaru, ¿qué morirá con ellas?

Toda la cultura, indudablemente. Yo no comparto la opinión de algunos antropólogos que dicen que muere la lengua pero queda la cultura, eso no es cierto. Por ejemplo, todo el saber del campesino acerca de las plantas, sus propiedades, su observación de la naturaleza, el empleo de una terminología especializada, eso se pierde porque está en el léxico. Yo cuando estuve en Cajamarca, me decepcionaba, los niños ni siquiera sabían el nombre de las plantas. Esto es un empobrecimiento espantoso.

7. En este contexto, ¿cómo debe ser un proyecto coherente de política lingüística?

Para mí es ya muy utópico. Si cualquier política idiomática no va acompañada de una serie de reivindicaciones económicas y sociales para los hablantes de esa lengua está condenada al fracaso. Para mí lo que hace el Ministerio de Educación es una gran estafa. Hablemos por ejemplo de la capacitación. ¿Cuánto duran las capacitaciones? ¡Ni una semana! En una semana cómo van a enseñar a los docentes de Andahuaylas o de Yurimaguas a enseñar en lengua quechua o aimara a sus alumnos, ¡imposible! Para esto se necesita por lo menos un semestre o un año. Ahora, esos textos y manuales, ¿cómo están escritos? Yo he formado parte de un comité evaluador y están muy mal redactados. Estos que escriben requieren una mayor asesoría y más tiempo en la preparación de estos documentos. La plata se la mandan tarde y trabajan como locos en 5 meses, sin importarles si está bien o mal. Al final sale todo publicado y se acabó. Viene el ministro, fotos aquí, fotos allá, se luce, muestra la colección, "hay educación bilingüe en el Perú", eso se vende a UNESCO, UNESCO dice "sí, apoyamos al Perú". Es una gran estafa.

8. ¿Cuál es la situación en otros países de Latinoamérica?

Ecuador es el primero en desarrollo de políticas lingüísticas, Bolivia es el segundo. En estos países hay intelectuales nativos y hay escritos de estudios en lengua quechua. Han reclamado y conquistado la educación bilingüe, consiguen lo que buscan. Además, existe un apoyo abierto de los gobiernos. Acá nunca hubo un apoyo abierto. El Perú por algo fue cuna del virreinato, ha heredado todos estos prejuicios, y México es igualito. Ecuador y Bolivia en cambio fueron periferia durante la colonia, allí siempre hubo mayor celo en relación con la preservación de la identidad nativa.

 

 

 

 



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 Jorge R. Alderetes - Lelia Inés Albarracín (1997)